12/03/2009

Réquiem para un linyera


A todos nos aman igual, cuando nuestra madre nos mira por primera vez a los ojos.
Después, devenimos en curas, en putas, en políticos o en linyeras. O en eso que somos cuando somos grandes.
Todos inspiramos ternura, necesitamos amor, o fuimos humanos, al menos una vez en la vida.
Réquiem para el tipo que se cayó al agua al término de la gran sequía.
Murió NN después de esperar media hora la ambulancia y la suerte, toda la vida.
Que era un linyera, un indigente, un borracho, que nadie lo conoce, que nadie lo llora. Que espera frío en la morgue que a alguien se le caiga una lágrima en homenaje a su vida.
¿Qué fuiste a buscar en las aguas turbulentas, plagadas de cenizas, ramas y dudas?
¿Qué creíste ver entre las siluetas caprichosas que forman las olas cuando pegan en la arena?
Te pareció que por fin podías volar. Que te despegabas de la mugre y del hambre.
¿Qué fuiste a buscar? ¿Alguien te dijo algo al oído? O te hartaste, por fin de todo.
Creíste encontrar la dignidad que te negaron o la justicia que te merecías.
Un grupo de curiosos se ampararon en la desgracia ajena para encontrar sentido a sus vidas rastreras.
Hasta te confundieron con otro linyera, a vos que eras el rey de los anónimos, en el país de los desaparecidos.
¿En el río viste un amigo? ¿Tú único final amigo?
Uno se acuerda de su madre, cinco segundos antes de la muerte. Le habla, le pide perdón, le pide caricias y le dice: Tengo miedo mamá. ¿Eso fue lo que te pasó cuando tosías agua, barro y bronca?
¿Qué quisiste olvidar tan desesperadamente alcohol tras alcohol amigo? ¿Qué fantasmas quisiste ahuyentar?
Una vez más llegamos tarde. Deberíamos haber estado todos, tendiéndote una mano, dándote una ayuda o al menos brindándote un consuelo.
El agua negra no sabe nada. Solo pasa alocada y definitiva arrastrando todo.
Quizás quisiste desprenderte de tus miedos para que se los lleve la
corriente.
Quizá quisiste irte para siempre como flotando, como vivo, como algo mejor.
La teoría del santo abandono nos invita a dejarnos caer con confianza ciega al marasmo de Dios, para que nos guíe y nos proteja. ¿Quisiste hacer eso, hermano?
Ya es tarde. Ya no estás. Tu vida concluyó.
Ojala supiera que hacer, ojala supiera que decir, amigo. Me gustaría encontrar en un sueño a tu madre. Y decirle que fuimos amigos. Que eras un buen tipo. Que me ayudaste muchas veces. Y que nuestros hijos jugaban en la plaza mientras nosotros nos comíamos un asado. Le voy a contar que fuiste muy valioso y que hiciste bien a mucha gente y que tu familia era hermosa y tus hijos te querían y que te llamabas Pedro Rodríguez. O José San Julián o Marcelo Paredes o que eras el mejor amigo del mundo.

11/26/2009

Un segundo antes de su muerte


Esta vez es en serio. Casi no hay dudas. Está convencido que finalmente el país fue, es y será una cagada. Los años fluyeron como decía su madre que se iban a escurrir. Sin respiro, sin pausa. Se fueron gastando los cartuchos, se fueron fallando los disparos. Se ensayaron estrategias, se mintieron realidades. Miles de puestas en escena en el país de los ensayos interminables. Se convenció de algo definitivo e irrevocable. Al menos él nunca vería su sueño de país realizado.
Arrió las banderas después de cientos de batallas perdidas, de energías desperdiciadas. Les mintió a sus hijos para protegerlos de la realidad y de las desilusiones. Dibujaba una Argentina progresista y avanzada, tolerante, esperanzadora. Hasta cantó con ganas: Salve Argentina bandera idolatrada…en los actos del colegio con un ojo en el mástil y otro en la sonrisa de los pibes.
Las tragedias se sucedieron una a una como una cinta de Moebius. Repetidos hasta el hartazgo los tropiezos cotidianos, lo vencieron en cuotas y de manera irremediable.
El país dividido a mordiscones groseros y recurrentes por mesiánicos de ocasión y por la propia impotencia cotidiana de no ponernos de acuerdo.
Mira que es difícil reconocer las derrotas. Mira que es terrible no ver el sol.
Así fue, ciego y loco, absolutamente olvidable a enfrentar la parte final de su vida.
Se castigó amargo con el final de la película vista y entendió que así es fácil auto flagelarse, incomprenderse.
La vida es un cúmulo de decisiones importantes que dejan, necesariamente, caminos en el camino.
Lo peor de todo es que en examen y con el libro abierto tampoco fue capaz de unir las piezas necesarias.
¿Se entiende de lo que hablo? Del momento preciso de soltar las amarras y no mirar atrás. De darse cuenta que no fue en vano. Nuestro paso por la vida tuvo un sentido inmaculado o indescifrable que sirvió al concierto de la humanidad universal.
Señor que tomas mate en una caliente calle ignota de un barrio olvidable: Cada agujero de tu musculosa blanca tiene un sentido universal. Tu mate es un potente oráculo irremplazable y tus caprichos de viejo sirven hasta a los monjes Krishnas de Sao Pablo o ponen algo de orden a la mareas.
Quisiera ser el poeta mas sutil, y dibujar las letras de a una y despacio, como murmullos, como oraciones, o plegarias suspiradas al oído del que va a morir. Para dejarte tranquilo y en paz. Hiciste lo suficiente, hiciste lo necesario. Guerrero inmortal, crédulo consuetudinario desde tu puesto (crees) de pacotilla por la leyenda inmemorial.
Rescatemos a los náufragos anónimos, los idolatremos. ¿Quién puede rebatir sus vidas? ¿Acaso tú?
Tu pava es un mundo, tu virgencita necesaria. Y tu credulidad indispensable.
Que a los soberbios elitistas de ocasión les sea revelada la verdad un segundo antes de su muerte.

11/20/2009

El último recreo


A treinta años del último recreo, somos pasajeros del viaje más emocionante y sensible. Hermanados por años en la etapa frágil e inocente de todos los sueños posibles, mis compañeros de primaria son nobles y apasionados. Locos, los seres humanos, criaturas frágiles o desesperadas, tiernas o feroces, son los faros del mundo. Ahora, grande y quizás con más derrotas que triunfos, descifro (deseo) la forma eficaz de cubrirme mezquino con la piel inmaculada del niño que fui. Quiero para mí: su valentía y su potente esperanza, su confianza en el futuro y su pelo rubio como el trigal al sol. Y quiero a mi madre, y quiero sus ojos marrones mirándote convencido del más sublime amor.
El niño que fui va al frente. Prometo cuidarlo como a un hijo. Lo enarbolo como estandarte y símbolo del más desesperado intento de salvación.
Allí están como aparecidos mis amigos, mis amigas y los treinta años de redención.
Quisiera tocarlos y convertirlos en parte mía. Quisiera besarlos y transfundirles mi energía y mis miedos para que me ayuden a exorcizarlos. Sobrevivientes del cataclismo de la vida, honramos a nuestros muertos bajo un quincho de camping en la tarde soleada del 14 de noviembre en Carlos Paz. Invocamos a Laurent, a Anita Martínez, a Ataides, a Aspitia y a todos los que quedaron en el camino.La inexplicable y salvaje fuerza del universo se hizo presente en la reunión de los séptimos grados, de la escuela Carlos Paz, treinta años después. Una vida.
Cantamos la marcha de San Lorenzo, tomamos distancia, formamos filas e izamos una bandera imaginaria que llegó a lo más alto del mástil.



Hombre gentil que naufragas en un mar de dudas y escaramuzas cotidianas, te invito a sincerarte y a que nos legitimes inexorablemente como un objetivo universal.
Fuimos capaces de mirarnos a los ojos, perdonarnos las arrugas y los errores de la vida. Fuimos solidarios, y en un mantra sagrado revivimos los viejos códigos del recreo añejo bajo la campana y los guardapolvos blancos. Cataclismo tremendo… conmovieron al mundo (seguramente) los besos de Carina o la sonrisa de Adriana, la felicidad de Juanjo o las locuras de Aghemo, la dulzura de Bibiana o el bebé de Manassero, la aspereza de Navas y la potencia de Ricardo. Adolfo (santo) gracias por obstinarte en cumplir nuestro deseo colectivo.
Tembló la escuela en sábado. Saltamos sus vallas y todas nuestras ruinas, para posar abrazados como veteranos de mil batallas.
Conjuramos nuestros miedos y nuestros fracasos y por varios minutos deambulamos borrachos de felicidad y anécdotas a flor de piel.
La clave es que fuimos uno. Y Paz me abrazó como si nuestro último recreo hubiera sido hace 45 minutos y no hace treinta años.
Hoy me duermo temprano y recién bañadito, mamá me dijo que no tenga miedo a la obscuridad y que hay que tenerles más miedo a los vivos que a los muertos. Mañana, la señorita Blanca Nieves nos tomará los verbos y seguro cambiaré varias figuritas. Fabián Torres me la tiene jurada y la rubia más bonita del mundo me prometió un beso si jugamos a la botella.
Con un nudo en la garganta vuelvo a Río Cuarto por la ruta interminable. Las nenas juegan atrás, mi esposa duerme y yo cuento los minutos que faltan hasta el próximo recreo.

10/15/2009

El sorete del perro


En nombre de los que sufren extendió su mano, acostumbrada, para recibir “lo que venga” en nombre de la desesperación. Esa desesperación que ya se le hizo carne irremediable a fuerza de verse pasar reflejada en las vidrieras del centro rumbo a su puesto de: ¿No tiene algo que me dea don? A veces la calle Rivadavia, a veces la fuente de la plaza entre los chorros chotos y los pibes en esas bicicletas de asientos cortitos.
Hoy le toca mostrar a su hermano mocoso y ausente que arrastra como a un muñeco esquivando los soretes de los perros que corren a comer de la mano de la vieja que le pone un colchón debajo de los árboles al lado de los taxistas que golpean las columnas de la luz para que se vayan los pájaros y no les caguen más los autos porque dicen, ya suficiente con los que se le cago la vida.
Boquea el pibe chiquitito y lo arrastra su hermana que pide cosas a los que pasan. Através de los mocos o de la mugre distingue molinitos rojos que giran en el infinito. A dos metros de el.
La plaza es un universo recalentado y sofocante y corretea a los que pasan. En sus manos tienen sobres blancos con paquetitos de agujas y esas cositas redondas que sirven para enhebrarlas cuando ya no se tiene buena vista. O fósforos, o estampitas de santos antiguos y desvencijados desdibujados por el sol y con oraciones que aún no saben leer.
San Isidro Labrador, San judas Tadeo, Santa Rita, San Marcelo se acurrucan abrazados en el bolsillo de la nena que los piensa “figuritas” que las viejas atesoran y les dan besitos y les dicen cosas en voz baja y se guardan entre el corpiño viejo y el corazón y canjean por monedas de veinticinco centavos o a lo sumo de un peso.
Se siente en otra dimensión. Una a la que nadie puede llegar. Imagina pasadizos impenetrables por donde ellos circulan alejados de las personas. Separados inexorablemente. Los que están del otro lado los ven. No es que los ignoren del todo. Pero algo invisible los mantiene alejados.
En el mundo del piso, los olores son más nauseabundos. Aparecen chicles pegados y colillas de cigarrillos y boletos de colectivos y cosas pegajosas y papeles y pedazos de algo. Y dan asco. A ese universo inferior nadie llega más que ella y su hermanito- muñeco. Solo escobillones o cordones desatados, patas de perros o suelas de zapatos.
Cae el sol y se viene la hora de dar y recibir: De dar las monedas y recibir los chirlos de su madre que dice que son pocas. ¿Se puede ser una vieja a los 11? El caballo flaco salta sobre el asfalto rajado rumbo al universo de basura que es su barrio, más allá de las vías y de la vida. Se recuesta en la lechuga de descarte que recogió su padre para las gallinas. Todos los olores son iguales cuando se vive entre los desperdicios.
Ya de noche todos duermen: Los perros, sus padres, las gallinas y su hermano-muñeco. Nadie tiene miedo. Nunca nadie se acerca al solitario mundo del piso.

10/07/2009

Tiempo de descuento


Diego Golombek es crono biólogo. Uno de los pocos especialistas del país dedicado a estudiar el denominado “reloj biológico” .Es profesor de la Universidad de Quilmes. Dice que el reloj biológico está ubicado en una pequeña parte de nuestro cerebro, muy cercana a la terminación nerviosa que proviene de los nervios ópticos. O sea de nuestros ojos. Explica que está guiado por la luz y por el día solar.
El científico a demostrado, inclusive con experiencia de campo en la mismísima Antártida Argentina que los pingüinos también se rigen por ese mismo reloj para su vida diaria y sus ciclos reproductivos.
A raíz del inminente cambio de horario propuesto por el gobierno nacional, explica que el organismo tarda un tiempo en adaptarse y esto se traduce en cansancio generalizado, desatenciones y hasta riesgo en la conducción. No descarta un alejamiento mayor en el uso horario original para nuestro país e inclusive alienta el análisis de la utilización de “dos” usos horarios para la argentina. Del que dice que no solo es un país largo sino bastante ancho como para estudiar esa idea.
La explicación más inquietante que enuncia el académico es que aquella extraña sensación que nos embarga cuando pasan los años. Esa que el tiempo se acelera y nuestros días, meses, y años pasan más rápido. Dice que es una sensación perfectamente cierta y basada en algunas funciones cerebrales que introducen en nuestra mente la noción de la finitud, el “The End” una especia de alarma que nos indica sutilmente que el tiempo se acaba y que nos convendría acelerar nuestro ritmo habitual si es que queremos obstinadamente cumplir con las metas que nos hemos propuesto.
Los niños y los jóvenes, dice, aún no han terminado la formación completa de ese mecanismo por ende se sienten inmortales y con todo el tiempo del mundo.

Me pareció descortés insistir con una teoría más simple. Menos elaborada. La verdad es que odio las explicaciones científicas, desprovistas de toda magia y misterio. ¿Todo está en el cerebro? ¿Todo son sustancias químicas? ¿Será cierto que los desengaños más sufridos y letales solo fueron endorfinas ardientes y terminales nerviosas activadas a intervalos precisos?
Es francamente imposible que el “amor” quede como espina en mi corazón durante años solo gracias a una sustancia química.
Creo en el espíritu santo. Creo en mi alma. Desconfío de mi cerebro. Es francamente imposible que el placer de tenerte a mi lado se deba a una sustancia. ¿Y la culpa? ¿Y el arrepentimiento? ¿Y la desesperación caliente de sostener tu mano mientras te morías?
La fe sana. La fe te trajo inmaculada y noble ante mi presencia.
La noción de Dios no puede estar inducida por una parte ínfima de unas células específicas. Los ojos de mis hijas, su alegría y su inocencia son de otro origen, Tienen otra explicación. Es la fuerza de la vida. En algún momento se abrió camino y broto algo más allá. El espíritu que rige todo. La esencia de las cosas.
Cuando todo termine, inexplicablemente señor científico, quedará brotando por entre las piedras y los bosques una fuerza descomunal que dará testimonio inequívoco de que estuvimos vivos.

10/01/2009

La última carta del mundo



Esta es la última carta del mundo. La última escrita de puño y letra. La última que fue escrita en papel ordinario y fue introducida en un sobre común y pegado, luego de pasarlo por la lengua.
La última carta del mundo es una carta potente, de trazo firme, de letra por momentos inteligible, por momentos nerviosa.
No cabe ninguna duda: La última carta del mundo es una carta de amor. Es una carta pesada y densa con palabras como: Imposible, jamás, dolor, o inolvidable.

Ellos están conquistando su objetivo más mezquino y ambicioso: Ya nadie quiere a los carteros. Solo traen cuentas, folletos e intimaciones.
Los carteros perdieron las alas, les confiscaron sus arcos y flechas. Los rebeldes fueron enviados a realizar tareas sin magia ni decoro. Están detrás del mostrador o revisando padrones desactualizados en vísperas de elecciones. Adictos al régimen husmean sus bolsos de cuero en busca de algún perfume delator.
Los viejos cuentan en voz baja de muchachas que los recibían con lágrimas de alegría o que los cansaban preguntando día a día: ¿Para mi no hay nada? Aprendieron a detectar el tenor del contenido, por su volumen, por el color de la letra del sobre, o por la inmediatez de la respuesta. En momentos dolorosos ensayaban un: ¿Qué se le va a hacer? mientras estregaban el sobre sospechoso de malas noticias. O: ¿Por fin se digno a aparecer el mocito no? Si la destinataria había desfallecido esperando una respuesta.
Pero esos buenos viejos tiempos quedaron atrás.
Hoy pocos niños han visto una carta verdadera o han asistido a la mística liturgia de un envío. Confunden a los últimos buzones con basureros y no soportan esperar más de 30 segundos para saber si su mensaje llegó o no.

Los desalmados fomentan el email. Muchas veces enviados por máquinas a miles de millones de otras máquinas con el solo fin de comunicar una oferta o una rebaja traicionera. También detectan nuestro nombre para encabezar su mensaje con él y generar una tentadora señal de confianza. Quieren respuestas uniformes a preguntas uniformes. No quieren exabruptos ni sorpresas. A lo sumo emociones calculadas o frías, reacciones con dibujos de caritas tristes o contentas pero todas iguales. Ya nadie sabe quién grita o quién dice las cosas con amor. Todo se disimula con un jaja o un je jeje agregado detrás de la frase más abominable.

Tomé la decisión de escribir la última carta del mundo. En realidad no se si será ésta. Nadie sabe cual será. Como nadie supo cual fue el último paso del dinosaurio o el último aleteo de un ave extinta:

La última carta:

Mi amor: La angustia de la espera terminó de salar mis heridas profundas. El dolor es inconmensurable. No entiendo porque tanta desidia y desinterés. La indiferencia no te afea. Solo muestra una faceta nueva de tu interminable personalidad. ¿Sabias que el amor te deja postrado? ¿Sabías que tengo una manta raya negra quemándome las tripas en nombre de tu ausencia? No se si fue algo que dije o la forma en que demostré mi ansiedad por tu partida. Nunca se cuando soy yo o dejo de serlo. La furia de tu amor me trastoca, me obliga a reinventarme cientos de veces y a fallarme y a traicionarme. No me importa. Nada más me importa. Quiero ser lo que quieras que sea. Quiero vivir solo si vos me dejas respirar.
Esta es mi última carta mi amor. Cansado de que me ignores, opte por elegir a alguien de nuestra mas absoluta confianza para que te entregue éstas líneas. Es Alejandra ¿Te acordas? La enigmática morocha de rulos que dirige un periódico en Río Cuarto. Me dijo que intentará que la leas. Sabe, ahora de tu odio hacia mí. Dice que solo en el caso que la rompas, juntara los pedazos para publicar lo que ella cree es una rareza: La última carta del mundo. Ojala nunca lo haga, será la señal de que la has leído y la condena de la esperanza no me abandonará nunca más.

9/04/2009

La tierra tose tierra


Foto: De Marcelo Arbillaga

La tierra resuella, se acomoda, se fastidia, resopla, bufa, gime y tose tierra. La tierra tose tierra. Y nos pierde la paciencia.
Los animales como locos ciegos, corren perdidos dejando una estelita de polvo negro cuando sus patas levantan la ceniza.
La ceniza es la huella que dejó la muerte. Pareciera que los animales saben siempre adonde van, que tuvieran todo resuelto. Destilan dignidad. Mueren sin quejas ni cuestiones pendientes. Creo que conocen de nosotros y de nuestra forma de ser. Los animales se han puesto de acuerdo. Cada pata es un clavo, un ojo es una cruz, una pluma o un pelo. Cada pezuña una espina, cada diente es una herida del costado y el monte un olivo. Los animales se inmolan por nosotros y como Jesús miran de frente a sus verdugos. Nos miran a los ojos.
Comparten, pobrecitos un código secreto. Pobrecitos nosotros. Una máxima común a todas las especies: Los voladores, los rastreros, los nadadores, los pesados, las tortugas, las liebres, los zorros y las lechuzas que nos miran, como conciencias. Ellos fueron testigos del día desgraciado en que los negamos tres veces. En un tiempo lejano un hermano se reveló, fue como un ángel caído que no quiso ser uno más. Bajó de los árboles y caminó erguido y perdió el pelo pero no las mañas y fue carnívoro y asesino y por primera vez un ser vivo mató a otro por venganza o por codicia. Y fue frío y calculador y planificó sus desmanes y hasta se enorgulleció de ellos y se creyó Dios.
Pero el hombre nació herido de muerte.
Sigilosos los zorros entienden a la tierra, conocen sus tiempos y la veneran como los indios que repartían los panes y los peces hasta que vino la cruz y la luz del conocimiento. Y nadie más entendió nada. Y llegó la obscuridad.
Para el próximo diluvio los animales decidieron no subir. Dejarán toda el arca para nosotros. Para nuestros miedos y nuestras guerras y nuestros delirios de grandeza. A la nave de madera subirán los cazadores, los analistas y los sociólogos y los lideres de un mundo que se termina. Los políticos y sus promesas, los activistas inútiles. Los curtidores de pieles, las guerras, las pestes, la envidia, el dinero, la ciencia, las cruces, las biblias, los inventos, los autos, las PC, Facebook, y las hamburguesas.
Los animales nos dejaran partir a nosotros y nuestra soberbia. Nos diremos que así es mejor, que somos los mejores, que total el mundo se acaba y ya no queda nada por romper o por robar.
Desde la cubierta desvencijada veré a los animales alejarse, y no dar la espalda.
Ojala algún niño se quede con ellos como símbolo de paz.

8/22/2009

Un texto dulce


Foto:Lara Arbillaga

Quisiera dejar un texto dulce al alcance de tu mano. Creo que para situaciones desesperadas o de franca emergencia. Deberían ser palabras firmes para los momentos de duda o palabras claras y decididas para combatir la desesperanza.
Somos millones de islas y de angustias y de miedos. Alguna vez soñé ser el mago milagroso que te toque y te calme. En pasillos horrorosos de hospital, yo traía la buena noticia imposible. Solo con verme te invadía la paz y por fin el dolor inmortal desaparecía de tu vientre, junto con el enorme nudo en la garganta.
Quisiera escribir un texto maravilloso que te inspire y te sirva. Plagado de pájaros y de olores de tu infancia y de sonrisas de tu madre y esa sensación de confianza que solo te invadía cuando sabías que ella estaba. Un texto que se coloque en todos lados detrás de un cristal que rompas cuando te canses o cuando te rindas. Máximas veloces de efecto inmediato. Palabras cortas y demoledoras que disipen la obscuridad: Mamá, casa, fuego, luz, abrazo, hijos, salud, paz, pasión, mar, amor, pan, cielo, belleza. Si esas no te alcanzan también estarán las instrucciones precisas para armar una coraza invencible, inmune a los odios y a las envidias rastreras. Impenetrable para cualquier tipo de miedo, formara parte de tu piel para siempre.
Un texto dulce calma los nervios, conjura la paz, y disipa la angustia y los malos pensamientos.
Juro que vas a poder respirar profundo. Liberada y única y con los fantasmas y las manchas en una fea bolsa atada para siempre.
Sentirás paz, esa paz simple y sabrosa de cuando a tu hijo le baja la fiebre o te saluda en las mañanas.
Solo, si nada de esto te alcanza, me gustaría que sepas que:
Sos única, y nada se interpondrá en tu camino si miras con fe, si crees que Dios te acompaña, o si te envuelves definitiva, en el manto de mi amor.

8/06/2009

Alitas



Nacen inmaculados y nobles. Angelitos decididos y con orgullo. Los niños.
Sabedores de su destino de gloria. Dios nos los envía con la pureza de la perfección.
Mensajeros portadores de lo más hermoso y delicado de la humanidad.
Sus alitas pisoteamos ni bien llegan. Tardan en entender que es ese golpe que les desdibuja la sonrisa y los despierta a un mundo con destino de tragedia.
Rápidamente decodifican de que se trata el horror del hambre y del desinterés.
Sin sus alas ya no pueden volver a avisar a los demás. Están condenados a hacerse hombres.

7/30/2009

De jazz y de alcohol



De jazz y de alcohol está impregnada cada una de sus vidas. Las imberbes, de cuando aún creía, y las de más acá, plagadas de escaramuzas y derrotas.
Cruza apurado la Plaza Roca, con testigos borrosos para él: Algún lustrabotas en gris, las cagadas de los pájaros en tornasolado, el cielo detrás de la cruz de la catedral en azul renegrido y las minas…Las minas siempre en naranja y en salvación.
Siempre le gustaron el jazz y las minas. Las minas, el jazz y el whisky caro. Martha, Miles, y el olor del primer cigarrillo de la mañana. Martha, Miles y un “Yoichi”, el mejor whisky del mundo y japonés.
Martha era su sabor más difícil, un vicio recurrente, una adicción. Se conocieron en “Class” en una noche mojada, de veredas resbalosas y sí fáciles. Él se tomo de uno de ellos. Nunca del primero.
-El mejor amigo del hombre es el whisky. ¿Sabías Martha?
-El mejor amigo de la mujer es el dinero y la tranquilidad. Contestó ella.
Los hielos y el líquido amarillo se movían al ritmo de “All Blues” y después de “Blue in green” y de “So What” y de todo el maldito álbum “Kind of blue”. Después lo maldijo. Antes lo había amado con todo incluido: Martha y sus hijos: Los de ella. Sus amantes y su adicción: La de él. Y su formidable manera de hacerle el amor, de moverse excitada y de gritarle obscenidades cuando le exigía tiempo y orgasmos: Los de ella y el de él.
La amaba porque le hacía mal, lo odiaba porque le hacia bien. Patéticas contradicciones de mezclar jazz y alcohol enfrente de una mujer peligrosa. De una mujer.
Tuvo que llegar a la primera lágrima, para saber que nunca se llega. El horizonte se corre como una silla de madera, como la conciencia o como los ceniceros de chapa.
Cruza la plaza ante testigos ignotos, volados por el viento que nunca sintieron su piel, su perfume, y su manera de apretar las piernas. Una mina decidida y suicida era Martha. En el fondo no concebía que su mujer de toda la vida fuera de la misma especie. La pobre era una santa, casi una madre que le perdonó todas sus infidelidades. Su esposa giraba en la cama al compás del giro de la llave que no sólo cerraba la puerta trasnochada detrás de sus engaños de arrabal sino de sus tardíos ensayos de un matrimonio feliz.
Él pasaba inadvertido y se mezclaba entre la gente. Nadie notaba que ese hombre normal y callado escuchaba las plegarias del jazz, y apagaba feroces tardes de pasión primero con vermú y después con whisky del caro.

-Adiós
-¿Adiós?
-Adiós para siempre.
La mujer de fuego se perdió hacia la izquierda por detrás del Banco Nación.
Adiós es enorme, tan extenso. Solo se le ocurriría un tema de jazz o un amor inconcluso.
Hoy es un peregrino que ensaya todos los días el mismo camino. Se para justo al la altura en que divisó su imagen final. Apunta con el ojo izquierdo cerrado. Se convence que desde ese preciso ángulo la vio a Martha por última vez y que definitivamente no conviene mezclar el jazz y el alcohol.

7/21/2009

El pibe de los planetas




El pibe, es ahora casi un hombre. Hace años se sienta como los indios y pasa tierra o arena de una botella a otra, enfrentadas por el pico. Lo hace desde que era un bebé y emplea todo el tiempo del mundo. Pone en ello el cuidado propio del que le va la vida en eso.
Lo he visto de chico, cerca de la terminal y ahora de grande por calle Muñiz, en Banda Norte. A veces pienso: ¿Qué hará en la noche cuando no puede estar con su tierra y sus botellas en la vereda cerca de la calle? Nunca vi a nadie más feliz y más concentrado en una tarea. Es un enorme especialista silencioso. A modo de curioso reloj de arena espera paciente que la tierra caiga de una botella a otra o a veces golpea con la palma de la mano abierta sobre el recipiente de arriba para acelerar el paso de su carga.
Alguna vez escuche que lo peor que le puede pasar es perder una de sus botellas o que lo sienten sobre el asfalto.
Durante millones de minutos, en una liturgia milimétrica ha visto pasar toneladas de tierra de una botella a otra. Solo se detiene a recargar cuando la poca que se escapa en la milenaria maniobra, las va dejando casi sin contenido.
Creo que cuenta el tiempo del mundo. El primitivo reloj es una enorme cuenta regresiva oculta por años en un ignoto barrio argentino. A su alrededor y por su mágico equilibrio se mueven los planetas y las mareas, llegan los veranos y migran las golondrinas. Sentado en la esquina, tiene en sus manos la alquimia del mundo.
Dios, que todo lo sabe, deposita en seres inocentes enormes responsabilidades que dan sentido a la vida.
Detrás de sus ojos perdidos y sonrisa inteligible calcula los sí y los no de los hombres y sus porvenires, las muertes tontas y las guerras inevitables. Cada grano de arena o pizca de tierra representa un amor perdido o alguna sentencia de muerte. Los nacimientos son las piedritas más claras y los enormes terremotos coinciden con sus idas a tomar la leche o por fin, con su sueño tranquilo.
Los chicos del barrio lo tientan con jugar a la pelota o con sumarse a la escondida. Él por nada del mundo suelta sus botellas o claudica en su tarea. Es un héroe meticuloso y fuerte que entiende su noble destino y no reniega de ello.
Lo definen como un ser con capacidades diferentes. Tienen razón. Es un guerrero en trance permanente. Un soldado inmaculado y noble que ve y siente más allá de nuestros míseros horizontes. Tiene en sus manos mucho más que dos botellas y mucha tierra. Es el reservorio de los maravillosos tesoros de la humanidad.
La inocencia en estado puro, el amor, la paciencia, la perseverancia y la tenacidad,
Los últimos valores de los hombres esquivan piedras y fracasos en el universo de sus botellas. Las maneja con fantástico equilibrio, nada más ni nada menos que para que no se choquen los planetas.
(Foto de Soner Yaman)

7/17/2009

Desinformémonos

Para contrarrestar la densa niebla de las malas noticias, pestes, dengues, aumentos de gas y la misma patética calesita interminable. Desinformémonos
Como antídoto a tanta información, como un respiro fresco y limpio después de una larga inmersión. Con la paz de cuando algo ya no duele o sale el sol luego de una mala noche. Cinco cosas simples para por fin, pensar en otra cosa.



1) Poesía de Pablo Neruda.

El Tigre

Soy el tigre.

Te acecho entre las hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.
El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.
Desnuda te sumerges.
Espero.
Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.
Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.
Y me quedo velando
por años en la selva
tus huesos, tu ceniza,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil en la lluvia,
centinela implacable
de mi amor asesino.

2) Los ojos más tristes y hermosos de mundo.
(Camille Claudel) 1884




3) Una carta de amor.


Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio.

Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye.
Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba.
Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua.
Clara: corazón, rosa, amor...
Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña.
Es una cosa que nos mira y se va, como se va la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida.
Y la vida se llena con tu nombre: Clara, claridad esclarecida.
Yo pondría mi corazón entre tus manos sin que él se rebelara.
No tendría ni así de miedo, porque sabría quién lo tomaba.
Y un corazón que sabe y que presiente cuál es la mano amiga, manejada por otro corazón, no teme nada.
¿Y qué mejor amparo tendría él, que esas tus manos, Clara?
He aprendido a decir tu nombre mientras duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada.
Lo han aprendido ya el árbol y la tarde...
y el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmura el río...
Clara:
Hoy he sembrado un hueso de durazno en tu nombre.

4) Una receta rica.

Estofado de ternera
El estofado es un plato de caldero antiguo como el viento. El caldero permite que un grupo familiar coma del mismo. Por eso las preparaciones por lo general son abundantes. El pot au feu, los cocidos y pucheros son primos hermanos de los estofados.
Ingredientes:
• 1 kilo de falda de ternera
• 4 papas
• 2 cebollas
• 2 zanahorias
• 3 tomates maduros
• 4 dientes de ajo
• ½ litro de caldo de cubito de carne
• 2 vasos de vino
• 4 cdas. de aceite de maíz
• ¼ de ramito de tomillo
• ¼ de ramito de romero
• 3 cdtas. de sal
• 1 cdta. de pimienta

Preparación:
1 Limpia y corta la ternera en cubos. Dórala en una olla a fuego bajo con manteca, aceite, sal y pimienta. Retira.
2 Rehoga los ajos, las cebollas y las zanahorias. Agrega la carne, el tomillo, el romero, el laurel y saltea 2 minutos. Incorpora el vino tinto, el tomate triturado y deja que la salsa se cocine a fuego bajo.
3 Mientras habrás hervido las papas enteras unos 10 min. Retíralas a medio hacer, pélalas y ponlas cubeteadas en la olla junto con la carne.
4 Agrega el caldo y deja cocinar unos 40 min. (aprox.), hasta que la carne y las papas estén tiernas. El líquido debe reducirse.
Servir con un buen vino con
cuerpo.

5) Una imagen de mi infancia. (Aquí va la imagen que usted quiera. Yo elegí esta)



Monos locos

Me declaro absolutamente re-podrido de información, hastiado, saturado, sobre informado, intoxicado de las mismas pésimas noticias servidas de mil diferentes patéticas maneras.
La noticia como artículo de venta, es un veneno. La información como objeto de comercialización es una dosis de cianuro diaria y dista horrores de ser la mínima necesaria para la vida en sociedad o la toma de decisiones.
También, y no me hago el distraído, me declaro parte de ese engranaje que nos hace perder de vista lo importante y lo esencial.
Fundamentalmente con la entrada en escena de Internet, las fuentes de información se multiplicaron como el “bendito” virus de la gripe A, cuya cinematográfica evolución nos ha dañado más que el virus mismo.
No estamos vacunados contra la mala información. Contra la sarta de replicadores y amplificadores de las más variadas pelotudeces que andan dando vueltas por ahí.
Como a miembros de un cardumen miedoso, nos hacen cambiar de rumbo y estado de ánimo rumores injustificados, chismes de vecinas o noticias chequeadas y bien fundamentadas. Todo da lo mismo en el eterno desbande del que parece, formamos parte. Una estampida mediática que nos atropella, nos revuelca y nadie sabe como comenzó.
El mismo asalto repetido cien veces con decenas de cámaras y las mismas lágrimas de cocodrilo del sufriente en cuestión nos hacen ir a poner la tranca de la puerta en Capital Federal o en el más recóndito pueblo del interior.
Todos opinamos de todo en la ensalada de los medios. Las vecinas anónimas se erigen en incuestionables jueces de escobillón que dictan sentencias inapelables sobre el horario de la recolección de la basura o las decisiones de Obama sobre el papel de los EEUU en el calentamiento global. Los funcionarios de turno tiemblan por los “famosos” mensajes de los oyentes y replican con obsecuentes mandados a mandar mensajes como el patético Aníbal Ibarra en las últimas elecciones. ¿Dónde está escrito que el oyente tiene siempre la razón? ¿Dónde se saca patente de opinador profesional y quién defiende a la gente de vecinos vociferantes que se anotan barcos hundidos si su mensaje sale al aire y escarmientan al vecino de enfrente que le arrojó la basura en su puerta?
A veces caemos en nuestra propia trampa y como monos locos corremos detrás del señuelo que nosotros mismos hemos arrojado.

5/21/2009

El ejército de poetas



Se mueren los poetas y crece el desierto.
Se arrían las banderas y se olvidan las batallas.
Guerreros imperiales de la palabra contra el miedo
Sus voces y sus versos y los fusiles encendidos posponen aún la tragedia.
Lo intuíamos pasmados cuando murió el exquisito Borges y lo supimos con desesperación y certeza cuando se fueron Armando y Hamlet.
Se mueren los poetas y crece la angustia.
Las sombras imponentes quieren ocuparlo todo, en nombre de la muerte y a caballo de la desidia y el miedo.
¿Será, por fin que triunfaron los oficinistas y los militares, los decretos y los números?
¿Habrán llegado primero los formularios y los relojes, las cuentas y los hombres grises?
Allá, no muy lejos, en ese horizonte insondable nacen ruidos lúgubres de finales atroces y amores inconclusos.
Se arremolinan los enemigos mortales del magnífico ejército de poetas.
Por entre los destellos rojos y negros profieren conjuros malditos, los que creen que han ganado la guerra. Los dictadores, los asesinos, el hambre, las flores muertas y las lágrimas.
Se organizan en hordas imperiales y patéticas, planeando el ataque final, la última tenaz mordida a las caricias y los besos urgentes.
Se mueren los poetas y crece la furia.
Y Armando profiere un:

Mi canción es un libro
que se escribe con el viento
y una imprenta indeleble
-la guitarra del pueblo-,
a lo largo de América
lo imprime a cielo abierto.
o
Es increíble: he muerto
y ando por mi casa.
Vienen amigos. Beben
y, minuciosamente,
se acuerdan del pasado.

Verso y palo, sangre y poesía los formidables aliados de la vida descargan una andanada de amor y palabras, pasión y madrugadas y Hamlet dice:

Hay hombres que caminan por las calles 
con un sol en la frente, un diamante de luz,
con hambre de otra vida, con aire de combate,
hay hombres que se sientan a la mesa
y reparten su pan con gusto solidario.

Hay hombres que despiertan y sonríen
mientras dicen: hoy es el día.
Dan la mano como un acto de fiesta,
saludan como cantando un himno.

Hay hombres que de noche tienen sueños justos,
destierran ángeles corruptos
y al despertar, para salvar la tribu
van presurosos a sus puestos de lucha.
Esos que son así, como usted, son los hombres libres.


Se mueren los poetas, resisten y velan al Mario del exilio eterno y lo liberan, y también velan sus armas: Las flores, los amigos, la coherencia, el testimonio y la memoria, los pueblos, los amaneceres y los vinos. Las guitarras, las coplas, el pan, los patios de tierra, las manos juntas y los desafíos.
Se preparan los poetas que quedan, se juntan en los caminos.
Comparten su honor y su senda y también su enorme destino.
La batalla es interminable:

A balas pan, a muertes madres, a frialdad pasión encendida.
El ejército de poetas te busca, necesita la parte de tu corazón que no ha muerto todavía.
Que retoñe tu vendaval, tu misterio, tu magia y tu osadía.
Que renazcas, te vuelvas a inventar y te nombres voraz y rabioso guerrero de la vida.
Que de cada uno de tus dedos broten máximas de justicia, razones útiles, sentencias firmes y acciones comprometidas.
Que tus hijos sientan orgullo de ti, de lo que significas todavía.
A cada hombre lo aguarda una lucha, una espada, un manto y un amigo.
El ejército de poetas celestiales prepara una final embestida:

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

(Mario Benedetti)

4/04/2009

Las dos tragedias

El zapping es algo tremendo. En un canal Diego dice que cada gol fue una puñalada y en otro, miles de personas besan el cuerpo inerte de Alfonsín. No sé si es la cerveza o la desesperanza que me hacen pensar pavadas.
Era un cabeza dura el viejo, pero era honesto. Mira que se mandó cagadas el Diego pero parece que de verdad le duele.
Dos tragedias casi en la misma jornada. La peor derrota de la Argentina en fútbol en el día en que velan a la máxima esperanza que tuve en mi vida. Si las pasiones del pueblo brotan del mismo manantial, si las alegrías del mismo sol, me explico en parte por qué lo veo al Diego en la espontánea fila de viejas y gente que lo vela a Alfonsín.
Será que creí de adolescente en la magia de ese hombre aguerrido que a fuerza de puño apretado y mirada distante desde el escenario en la plaza anunciaba la Democracia escupiendo el preámbulo de la Constitución Nacional.
Mierda, si te creí Alfonsín, mierda que si me sentí argentino cuando le hiciste el gol a los ingleses.
Mamá enterró los libros en el fondo del patio en que nos disputábamos las frutillas, los domingos a la mañana. Entre mates y recuerdos, ellos hablaban en voz baja, con el dedo índice por sobre los labios cerrados. Nos miraban aterrados, no sabía por qué. Me apretaban fuerte la mano, no sabía por qué. Yo quería ser un pájaro enorme que agitara sus alas y disipara los miedos que no me querías contar.
Sombras densas y pesadas aplastaban el corazón de los hombres libres, los pintaban de negro, los llenaban de miedo.
Y un negro de la villa se apiló a los ingleses y salimos como locos con la banderas hasta los huevos y los puros gritos desgarrantes, vociferando que teníamos fe, que podíamos cambiar, que con las manos juntas y con los dedos entrelazados, las manos levantadas hacia la izquierda de la cabeza o pegándole a la pelota, disipábamos la niebla y los miedos y la nada.
Y caíste en la droga y fuiste humano y fuiste punto final y pacto de Olivos y la casa está en orden mientras te cortaban las piernas.
Juro que la esperanza es verde. Juro que el futuro me deja respirar mejor. Juro que te creí Alfonsín. Juro que te sufrí. Juro que fuiste lo más parecido a un país mejor. Juro que con tu muerte se despabilan y aletean los “Carlo” y los Reina. Y los Pelé y los Macri y todos los miserables que se cagan en la Constitución.
Diego llora sin lágrimas en cada gol que dice que son puñaladas. Y le creo. Le creo porque yo fui quien tuvo miedo con el cajón incendiado a horas de la elección y porque vi una sonrisa valiente en la cara de la gente a partir de 1983.
Mamá, ¿Por qué lloras?
Porque está hablando Alfonsín

“...la va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja al tercero y va a tocar para Burruchaga...”


 Con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general,

“Siempre Maradona. ¡Genio!!Genio! ¡Genio! ¡ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... y Goooooool... Gooooool... ¡Quiero llorar! ¡Dios santo! ¡Viva el fútbol! ¡Golazo! ¡Diego! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme...”

Y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino…

“Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos... barrilete cósmico... ¿De qué planeta viniste? Para dejar en el camino tanto inglés, para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina.... Argentina dos, Inglaterra cero... Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona... Gracias Dios por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina dos, Inglaterra cero...”.




3/21/2009

Feguasoma




“Hola: Quería saber si por casualidad ibas a la escuela Carlos N Paz en la primaria”


Del fondo de los tiempos, me atropellan los recuerdos, (diría el negro Fontanarrosa).
El otro día un escueto mensaje en el Facebook me preguntaba si yo era el “Marcelo” que cursó los estudios en la escuela Carlo N Paz de, Villa Carlos Paz. Un manotazo de ahogado, una botella a la mar, una apuesta al destino. Estaba firmado por Adolfo Albrecht. Se me cayó un lagrimón. Hace más de 30 años que no sabía nada de él. “El” Albrecht apareció desde la infancia.
La escuela Carlos Paz está en el centro de la ciudad, se llama así en honor al fundador de la villa. Y como le debe pasar a usted con su escuela, atesora parte de los mejores recuerdos de la vida.
¿Cómo puede ser que me acuerde hasta el último detalle de su cara de niño y de su voz ronca detrás del guardapolvo blanco? El papá de Adolfo tenía plata. Él siempre llegaba al colegio con novedades tecnológicas para la época. El reloj con brújula, la cartuchera musical, o los fabulosos autitos MATCHBOX de colección. Un día uno de los Ávila no resistió la tentación y escondió en plena clase uno de los autitos en su zapatilla flecha con mas agujeros que tela. Ávila vivía en el Barrio Gris o Colita fresca uno de los más pesados del Carlos Paz del 70 y comía salteado. Venía a clase con guardapolvos marrón, el de los demás era blanco. Los chicos decían que se lo habían dado en la cooperadora y de a poco, creo, nos enseñaban a discriminar.
Ávila sabía que lo habían pescado. La señorita María de Las Nieves tenía más de treinta años en la docencia y sabía detectar los problemas. El ladrón caminó a las rengueadas lo más “normal” posible hasta que la sentencia llegó firme. - Sacáte la zapatilla. Resignado el alumno dejó relucir un descapotable azul recién traído por “El” Albrecht. A la dirección y a la vergüenza una vez más. La maestra nos decía lo malo que era robar y le pidió a Adolfo que no traiga esas cosas al colegio.

Ahora me cuenta mi compañero de primaria que tiene dos hijos, una esposa, una ex y un lubricentro a pocas cuadras de mi casa de la infancia. Todavía no he visto una foto actualizada de él, pero como atajándome le digo que estoy un “poquito” más gordo que en aquella época y que podría decirse que soy feliz. Él se ha impuesto la titánica tarea de tratar de juntar a toda aquella promoción. Hemos perdido casi, el rastro de todos. Aún nos vemos con Ricardo Piana uno de los alumnos más inteligentes que vi en mi vida y que era capaz, luego en la secundaría, de desarrollar fórmulas matemáticas de pizarrones enteros sin titubear jamás. Ricardo terminaba su prueba de química y hacía la mía. Nunca hubiera aprobado esa materia sin él. Le decía que lo nuestro no era hacer trampa porque, total, yo nunca iba a ser químico, ni cura, ni médico, ni militar. Yo quería viajar y ser locutor. Siempre me tuvo fe. Hoy Ricardo es Ingeniero y rector de nuestro colegio secundario.
También está hallable Nancy, mi primera novia de segundo grado. Mí primera novia, aunque ella nunca lo supo. Peregrinaba emocionado hasta su casa cerca del colegio para solo imaginar que la veía. Ella tenía anteojos grandes de marco negro y una sonrisa inolvidable. Me dicen que ahora está casada y tiene lindos hijos.
¿Qué será de la vida de los otros? ¿Cómo serán sus historias hoy? Carina Lovesse, Vanesa Lerner Coler, Laurent, Blanch, Ríos, Príncipe, Pacher, Frías. Me gustaría saber cuantos cumplieron sus sueños y que cosas les dejo hacer este país del eterno comienzo.
Sus vidas eran las nuestras, en la etapa de la inocencia. Muchas figuritas en los recreos y vasitos telescópicos de plástico. Perón muriéndose en una tarde de segundo grado y el (“Feguasoma” ya sus rayos iluminan el histórico convento), retumbando en el entre el mástil y los bebederos.
Éramos tan inocentes y nobles. Ojala hayan tenido suerte y el destino cumpliera sus deseos. Me gustaría verlos realizados, sanos y enamorados. Porque su dignidad fue y es la mía.
Me parece que en perspectiva, los hubiera amado más. Hoy quisiera fantásticamente acercarme despacio por la vereda de enfrente y entre los cientos de guardapolvos encontrar a uno con el bolsillo derecho descocido y eternamente sin botones. Lo tengo puesto yo pero con 7 años. Estoy jugando a las figuritas o discutiendo a los gritos si Fillol es mejor arquero que Gatti. Me acerco a mi mismo y señalando a mis compañeros me pido que les tenga paciencia, que no los trate mal, y que si puedo les de cada tanto un abrazo. El niño que fui no se da cuenta de mi presencia. Quisiera consolarlo porque nunca lo eligen primero en el picado o pedirle encarecidamente que no sufra por cosas sin importancia.
En el patio de enfrente de la escuela aún hoy, hay un gran árbol en cuyas raíces nos parábamos a saltar. A veces el juego consistía en ir de raíz en raíz simulando que la tierra de en medio era un mar infestado de tiburones, o el infierno, o sencillamente el mal. Nos rescatábamos, entre risas, tomados de la mano hasta que tocaba la campana. No hace falta decirles que en aquel segundo grado nunca nadie cayó al abismo.
Creíamos en cosas, teníamos fe y nuestros padres nos esperaban siempre en la vereda de la escuela.



“Yo tengo un Lubricentro en La Cárcano a 200 mts de Champaquí que creo era donde vivías. Tengo 1 de 15 y uno en camino (segundo matrimonio) o sea que tengo dos hijos con la misma, pero con distinta mujer (sic). Te prometo el mail de Nancy, ya que al marido lo veo seguido ya que somos conocidos.
PD: Estoy pelado, Pero en proceso de revertirlo gracias a Hair Recovery y unos pesos”




3/14/2009

¿Estás ahí?



¿Estás ahí? ¿Sientes mi deseo? Mariposa imposible.
Las manos me sangran de horadar la vida en busca de un poco de paz.
Tus senos tienen la clave.
Tu pubis es una herida, que recita milenaria la fórmula del amor.
No la mezquines, no la escondas.
Guerrera insondable de mil batallas que besan el crepúsculo rosa de hoy.
El laberinto sabe. Y mira el punto secreto de nuestro minuto cero.
Vos y yo somos definitivos, irrevocables, inminentes.
Cuando te canses de todo, empezaras conmigo.
Trabajador esclavo de hasta el último de tus caprichos.
Recito tranquilo el tantra secreto que te abre al amor.

8/28/2008

Ojos de mar

El mar elige a determinadas personas para confiarle sus secretos y llenarles de agua salada.
Son personas bellas de ojos azules, violetas, o negros que portan el misterio insondable de los océanos por entre los médanos y la tierra arada.
El mar confía en ellos para vivir eternamente, más allá del final. Por eso no deben llorar, no pueden deshonrar la tarea que les fue encomendada.
No pueden regar la tierra sucia con preciosas lágrimas de agua salada.


8/27/2008

La senda


Por la senda semi obscura que serpentea entre los últimos espinillos verdes, agita una ramita como espantando víboras imaginarias. Solo se escuchan sus pasos en el césped, en la tierra, en la paja brava.
Estamos solos, piensa, y le pregunta a su madre cansada, por la vida y sus cosas y los miedos que lo espantan y los siguen por detrás.
El cielo está cargado de nubes azules de lluvia fresca y rayos de colores o al menos de distintas tonalidades claras.
Una senda larga de eucaliptos plateados emite señales como faros, cuando muestran una cara verde o una cara blanca según las agite el viento.
En el lago calmo ya se advierten las primeras luces de los botes. Los pescadores prenden el sol de noche y se ríen con carcajadas ágiles que vuelan sobre la superficie del agua como rayos o como ánimas.
El viento es cálido y está allí como alguien más, como una presencia indiscutible.
Nunca se sintió tan bien, tan mágico, caminando apurado casi en la noche detrás de su madre, detrás de su futuro, detrás de la vida. ¡Que loco! Se reía solo, con cada bocanada de viento, con cada sueño que se juraba cumplir. ¡Que loco! Tenerse tanta fe. Allí, solito caminado apurado detrás de su mamá. Su mamá gordita, con camisa blanca y un cabello hermoso agitado y soñador.
El dice que su madre irradia algo inexplicable hasta cuando no habla, hasta cuando camina apurada por la senda de eucaliptos que bordea el lago.
Vienen de no pescar nada, como casi siempre. Con esas cañas viejitas que enseñan más de lo que pescan. Porque enseñan a tener paciencia infinita, mientras la boya no se mueve. A no tenerle piedad a la lombriz inocente que mandamos ensartada a las profundidades. Y a tomarnos todo el tiempo del mundo para desenmarañar la tremenda galleta. Nos tentamos a cortarla, tirarla y unir los extremos que quedan. Pero la clave de una buena galleta es la enseñanza que nos deja. Aprender a esperar, a tomarnos nuestro tiempo, a no entrar en cólera, a investigar el mejor camino para resolver un problema.
Flota la boyita gastada al vaivén de las olas sucias. ¿En que piensa su madre absorta y con la mirada fija en el lago, en las olitas, o en los desamores y los miedos?
El, finge que pesca, pero mira a su madre y a la luz incandescente que irradia su enésimo cigarrillo. Y en como el viento le hace fruncir el ceño y acomodarse el pelo entrecano.
Pescar lo que se dice pescar, no han pescado nada. Salvo una pequeña mojarra a la que ella le habla como si fuera un cristiano. Le dice: Loca, ¿Qué te pasa? ¡Pobre vieja! Bueno anda cuidate.
Bueno anda cuidate. le dice a la mojarra mientras la suelta en el agua… ¿Para que venimos a pescar? Piensa el niño que ve a su madre con pelo corto y camisa blanca.
Se está haciendo de noche. Ella enrolla la tanza en la caña viejita y le dice que no se olvide nada.
Es cierto, no pescaron nada.
Ahora camina detrás de ella, feliz y apurado, por la senda de eucaliptos que bordean el lago.

6/22/2008

Frío


Algunas sensaciones son bien difíciles de explicar. El frío es una de ellas. La desesperación es otra. Luego, tener frío y estar desesperado…no tiene nombre.Los meteorólogos no se equivocaron. Los “modelos matemáticos” son imperturbables y claro, propios de esta época del año. Pero lo que nadie puede calcular es cómo va a encontrar esta nueva ola polar a los cuerpos y a las mentes de los que tienen poco y nada. Nunca había visto a un perro como una frazada. Si apoyas despacito la lengua en la chapa del fondo de la casilla en las madrugadas de helada negra se te queda pegada como a un hielo seco.Tapado de perros sucios que tienen más hambre que yo, miro la hendija entre las maderas y el cartón y después de tantas noches juro que el frio tiene hasta un sonido particular. Un sonido de esos que generan respeto, porque no preguntan quién vive o cómo estás y no vuelven la vista atrás. Los perros se pelean por nada y se quedan conmigo. Me gustaría que aprendieran a echarse entre los chicos que no paran de toser y de moquear.
Hay que dormir vestido con la misma ropa de todo el día. De todos los días.Apago el frío a puro trago de Toro Viejo y cuento rencores que me acompañan desde que me acuerdo. Uno por cada agujero del techo. Uno por cada patada en el culo que me daba mi viejo. -Noooo… si va salí bueno -. Decía. Y yo salí esto que ahora mira el techo.Pienso que si me muero hoy, a nadie le importará nada. Nadie va a preguntar dónde estoy.Mañana a la obra, los chicos al comedor, y la Rosa a los pisos de la vieja que le paga cinco la hora.Y el frío no para y no puedo dormir. La abrazo a la Rosa que ronca y le pego uno besos y le pido perdón.
Estudiaba en el nocturno y trabajaba en la mercería y quería tener una casa y le pido perdón. Ella duerme, esta reventada y duerme y me pongo contento porque dormida no siente el frío y los chicos tosen y la abrazo a la Rosa y le pido perdón.Mis manos son lijas lastimadas de tanto apagar cal y darle a la masa y revolear ladrillos en la helada. Antes acariciaban suave, ahora tocan o empujan o pegan o raspan.El frío es muy puto, es muy traicionero. Te parte la cara y no te pide perdón. La miseria es peor. Me acompañan los dos. Ninguno te deja pensar. Te juro que yo antes pensaba cosas. Pensaba. Hacia planes. Me parece que fui bueno para los motores. Si, me parece que antes pensaba.Por como esta la luna no pasó ni media hora que fui a mear. Esta noche no pasa más. Y todavía no empezó el invierno.
Me acomodo los perros y pienso en el verano y los chicos tosen y la Rosa ronca y me cago de frío y le pido perdón.

5/09/2008

Viejas Barcazas de mar

De historias pequeñas se hace la vida. De tramos cortos y andar seguro. De sueños paso a paso. O sueños interminables. Según el gusto del consumidor.A las pruebas me remito.Eduardito, no tenía nada de Eduardito. Era un hombre hecho y derecho de un metro ochenta y cinco. Maestro normal superior y casado con una pequeña y obediente mujer, de la que ahora se me escapa el nombre. Contrastaban por tamaño, pero sintonizaban en la frecuencia de los sueños. Recuerdo cenas desdibujadas por el paso del tiempo en donde ellos invitaban a toda mi familia a reuniones maravillosas o amplificadas, adivinen: Por el paso del tiempo.En largas sobremesas planeaban viajes maravillosos, despotricaban contra el gobierno y hasta contaban historias de aparecidos con una fruición y apasionamiento dignas de un aventurero o un convencido.Alguna vez, Eduardito me mostró un trabuco naranjero de feria y me dijo que era el del pirata Morgan. Intuí que mentía, pero no me molestó porque advertí que su único objetivo era contagiarme su espíritu indomable.Cuando volvíamos de su casa, caminando despacio por el medio de las calles de tierra, yo preguntaba serio por qué nosotros no soñábamos con viajes de ese tipo, o con negocios espontáneos y de posibilidades millonarias como las que Eduardito boceteaba vehemente en papeles improvisados desparramados entre tasas de café y cigarrillos mal apagados.
Mamá nos llamaba despacio a la realidad. Nos decía que la responsabilidad y el cuidado de los hijos eran primero y que había un tiempo en la vida para cada cosa. Íntimamente, pienso que en sus palabras había un dejo de secreta admiración.Hoy, a lo lejos, todavía no encuentro respuestas demasiado claras. ¿En qué momento debemos dejar de perseguir sueños imposibles para volvernos como perros obedientes a la casa caliente y al cuidado del amo? ¿Cuál es la línea exacta donde deben encenderse las luces de emergencia y, como esos pilotos de los documentales peligrosos, calcular el momento de retorno para que nos alcance el combustible de vuelta? A veces pienso que esos viejitos cancheros que manejan motos imponentes, o esos egresados de 60 años, que festejan legítimamente títulos a destiempo con compañeros que parecen nietos, no son otros que víctimas de arrebatos nostálgicos, que con todo el derecho del mundo tienen estertores rebeldes con ajustes de cuenta a pesar de todo.Todavía tengo en mi cinturón algunos cartuchos intactos. Quizás no sean tantos ni de tan buena calidad, pero me ilusiono con alcanzar algunos sueños viejos que más que sueños son amigos.No les dije que Eduardito apareció después de muchos años, con sus niños hablando portuñol y tostados hasta los huesos. Vivió a la orilla del mar en una inhóspita playa brasilera. Su único sustento consistía en dos o tres pescados de regalo que obtenía a cambio de empujar viejas barcazas de pescadores hacia la playa.Mamá decía que era de locos condenar a su familia a esa vida. A mí me hubiera gustado alguna vez, ayudarlo a empujar esas viejas bacazas hacia la playa a cambio de algunos pescados.

9/05/2007

AÑORANZA




Añoranza: f. Nostalgia o sentimiento de pena que produce la ausencia, privación o pérdida de una persona o cosa muy querida: siento gran añoranza del tiempo que pasamos juntos.


Por alguna extraña razón, sin advertencia previa, enfilé el auto prestado hacia la casa de mi infancia. Una alquimia feroz, transformó el impulso en una sensación irresistible.

Como arqueólogo de los míos, me imagine niño ya, desde varias calles atrás.
Traté de completar recuerdos vagos de casas y edificios para “encastrarlos” en esta ciudad de hoy, tan transformada y, se me ocurre, tan fría.

¡Qué curioso! El primer ser inalterable fue el árbol del almacén “El Tala”, sobre la Avenida Cárcano, donde por 25 centavos me llevaba un mundo de caramelos cuando compraba para mamá, el pan y la leche de todos los días. Tortuoso fue el ejercicio de adivinar la posición original del enorme alemán, que era su dueño, en medio de las cabinas de teléfono que hoy ocupan el lugar del mostrador de madera y la caramelera de vidrio.
La miré pero sin “ver” a la piba de camisa blanca que me decía _ ¿Cabina?
_ ¡Correte…! Correte. Casi le digo, correte, porque justo ahí, el alemán hundía una gran cuchara de metal en un mar de azúcar blanca que me llevaba a casa en una bolsa de papel madera.
_ ¡Correte…! Porque te vas a tropezar con los “esqueletos” de alambre del Luchesi blanco seco o las damajuanas del “Zumuva”.
_ ¡Correte…! Porque no quiero que pienses que soy un viejo boludo y me veas llorar.

La Casa de Blancanieves

La mano va a ser dura, (pensé tragando fuerte) tratando de borrar una opresión en la garganta. Si el almacén me costó un huevo, en la casa me muero. Y estacioné el auto de Ricardo, que es un santo, y con el cual somos amigos desde el jardín de infantes, cuando nos obligaban a dormir la “siesta” en las colchonetitas rositas para las nenas y celestes para nosotros.
El Jardín Manuel Belgrano, en Carlos Paz, estaba al lado de la primaria y en el patio dormitaba la tortuga más grande del mundo. De cemento y con “muescas” en su caparazón para poner los pies y treparse. La casita de blanca nieves, casi de tamaño natural, con puertas de madera gruesa y herrajes de hierro forjado era un sueño para los enanos con pintorcitos cuadriculados que corríamos sin parar. Hasta la mesita y las sillitas de los enanitos se veían desde afuera, por la ventana. Desde afuera, porque nunca nos dejaron entrar.
“Es que ustedes rompen tooooodo” Decía la señorita (O paradoja del destino) Blanca nieves, interponiendo un océano entre ella y Jean Piaget.
¿Para qué tener una casita tan linda, se preguntaba el Marcelo de aquellos años, si nunca nos deja entrar?
De grande recuerdo haber pedido permiso a un portero canoso de guardapolvo manchado, para recorrer el patio del “Manuel Belgrano”. La tortuga seguía ahí, más despintada y menos imponente. Otra vez el arqueólogo obsesivo recorrió con sus manos cada “muesca” donde debo haber calzado la flecha blaquita numero 21 para treparme victorioso al lomo de la bestia marina.
Y si…allá está, mi obsesión siempre prohibida. La casita de Blancanieves, hoy tiene la puerta entreabierta, trabada en el piso por una laja floja. No hay nadie, ni los enanos están. Alguien la ensucio toda, no la cuidaron, la usan de depósito.
_ ¡No puede ser que quede la puerta abierta! Le digo con mis ojos al portero indiferente que quiere que me vaya.
¿Adonde querrán entrar hoy los nenes?

Casa

La señora salió con miedo, como lo hubiera hecho yo si un tipo con los ojos hinchados se hipnotiza frente a la ventana del living.
_ ¿Sí? …Me dijo como esperando que le venda algo o la convenza de que Dios sí existe.
Aposté a la verdad. Le dije que ella tenía la llave de parte de mi pasado, que allí viví hasta los 12 años y que ya sabe como somos los seres humanos._ ¿Cómo somos?

La esperanza de decir lo que callamos. El deseo de pedir perdón. La posibilidad de encontrarla colgando la ropa en el patio y gritarle un _ ¡Maaaaaa…me voy a jugar!
No se lo que nos lleva a inmolarnos a veces en busca de un trozo del pasado.

La señora también lloró cuando le dije que ese “mami” escrito con un clavo en el ladrillo, lo hizo un nene de 6 años cuando entre abrazos y mimos le mintieron que estarían juntos para siempre.

7/25/2007

Las palabras que te igualan

¿Cómo se dice amor…

furiaciegasexoamorlenguacorvaexplosión?
¿Cómo se dice amor…


tepenetromeinmoloporpasión?
¿Cómo se dice amor…


meabandonotedescubroteapretujoteaspirolamoyhuelo?
¿Cómo se dice amor…


mesuicidopertenezcodeliranteprofundopatéticodeamor?




Nadie parió las palabras que te igualan.

6/24/2007

Cataclismo Universal


¿Sabes que no importa si es la tierra o la sal?
¿Sabes que no me importa si por cansancio o en el final?
¿Dé que están hechos tus dientes y tu respirar?
Si fluyen y oxigenan todo al pasar.

El secreto es que todo se conecta…no lo vayas a develar.

Todo se conecta, la muerte y el despertar.

Los mantras de los hindúes y la forma tosca de mi andar.
Cuando te beso explotan las mareas en la mar.
Los embates porfiados de una madre que jura a su hijo salvar.

Todo se conecta, la muerte y el despertar.

Desde el lagarto de Tebas hasta el linyera de la paternal.
Todo se conecta, vida… nada es al pasar.
Batieron sus alas dos gorriones o hizo erupción un volcán.
En el preciso momento que te dije la verdad.

Todo se conecta, la muerte y el despertar.

No se descifrar tus rastros, tus huellas en la sal.
Respiro profundo tu aliento
Decodifico tu palpitar
Te leo como ciego, con las manos y con mi besar.
Te presiento a veces en la tempestad.

Todo se conecta, la muerte y el despertar.

Lo que corresponde a tu orgasmo, es el cataclismo universal.

6/12/2007

Los esperanzados


Finalmente llegó, aniquilando todo a su paso. Esa incómoda sensación destruye sueños que azota como plaga a los argentinos cada tanto.
Pesadez inconfundible de los eternos esperanzados, que hasta un iriólogo sabría identificar en la retina de los argentos, si viviera en estas pampas.
Allá vamos, cansados y de remate tratando de auto convencernos de que es posible levantar vuelo en medio de la niebla interminable.
Cada tanto como estertores de paz, intuyo una mejora, pero siempre preceden a la tormenta.
Combatientes de luz, algunos vecinos, están enfermos de paciencia crónica. Los comparo con muñecos a pila que, autómatas, chocan cien veces contra la misma pared.
Algunas películas berretas yanquis, recrean esa atmósfera pesada donde las máquinas finalmente han ganado la última batalla entre humaredas y chatarras inteligibles.
Dosis de luz, y sonrisas se esconden entre la basura. Les prolongan la agonía a aquellos que las descubren, pero en el fondo aceptan sus destinos inmutables.
¡Pobre el hombre! Como un perro que corre detrás de su cola. Busca deshacerse de su esencia destructiva. No termina de entender que el odio y la desidia están incrustados a fuego es su cadena de ADN desde el principio al fin de sus días.
¿Cómo se mata una parte de si? ¿Qué antídoto atempera el impulso suicida de una sociedad que desconoce hasta su propio planeta?
Somos fábulas vivientes, acertijos con pies. No vemos la verdad aunque ésta nos bese la cara.
Pero...es cierto. Confieso azorado que cada tanto veo a Dios salvando al azar a algún esperanzado.

4/27/2007

El Cuervo


Ya es irremediablemente tarde.
Los cuervos sigilosos de paciencia infinita, urden eternos, los compases de tu final.
A saltos mezquinos entre las hojas marrones del suelo, parece, definen las partes mas apetecibles de lo que estas hecho.
El de apariencia imponente dice que tus ojos no miraron lo suficiente. Seguro son vírgenes y livianos.
El más joven muere por tu corazón, adivina que está gastado, que a golpes de pasión hace agua por todos lados.
Los pequeños pelearían por tu profundo simiente con el marcado destino de no dejar rastros de ti.
El más sabio espera, no quiere tu sangre ni tus despojos. El será el encargado de atrapar tu alma en pleno vuelo.
Pobre iluso …tu alma es inmortal.

4/25/2007

Te Salvo


Era el encargado de avisarles a los demás que no vivieran su vida en vano.
Los corría por peatonales atestadas o los rescataba de bares que todavía ostentan el cenicero de lata de “Cinzano”.
Les explicaba que de seguir así, la apatía no tendría remedio.
Con dibujos garabateados en servilletas, intentaba graficarles la parábola de la vida, aplicando incluso resabios cognitivos de la “añeja” geometría descriptiva, que aprendió en la secundaria.
Les habló de “inercia” “pesadez” “prudencia” y las cambió por “decisión”, “suicidio”, y “promesa”.
Quiso rescatar al “sordo” Luengo de sus tardes grises de mate y vereda. Pero no logró siquiera que desviara la mirada de la panera.
Varias noches húmedas y de nubes azules urdió un final distinto para Graciela, la almacenera. La transpolo desde las latas de masitas y los paquetes de fideos a las
Riberas inalcanzables del Sena en otoño. Como decía, "Ella se lo merece".
Allá va, taciturno y corriente, imaginado finales felices para simples seres sin estrella.

4/21/2007

Tsunami


¿Qué quieres que te diga?
Estoy aquí por ti.
Por el hueco que dejas en todo cuando no estás.
Por la sensación de que puedo dejarme caer apenas atraviesas la puerta.
Solo el mar, enorme y bestial tiene algunas partes de eso que estás hecha.
En las playas de Vanuatu, teje la urdimbre una vieja. Teje con lana de oveja y cada quince derechas entremezcla un cabello de una princesa. “Tsunami”

Me cansé de andar.
Casi toda mi vida sentí temor por cosas que no tendré tiempo que me pasen.
Arrío las banderas chamuscadas de batallas.
Proa al sol.
Floto.
Frío...Inerte… mortal…
Gracias padre celestial.

3/02/2007

Paradoja de la libertad


La paloma nerviosa, entre las rosas y espinas.
Se mueve definitiva ante la amenaza filosa.
Su pecho danza y late a milímetros de la muerte
Que es parte de su esencia.

La paloma sigue, vive, tiembla, no duda
Voladora en potencia, desentraña el laberinto de ramas.
A paso de caracol, no le remuerde nada.
No tiene opciones, no las necesita.

La paloma con fe (parece), es, implacable.
¿Fe de paloma?
Frecuencia inmemorial de aurora boreal
Sintonía maravillosa de todo lo que vive…

La paloma se libera
Estampido seco.
Batido de alas.
Paradoja de la libertad.

1/29/2007

Destino de tragedia (Dedicado a Radio Placeres de chile, por su mensaje de lucha permanente) " www.radioplaceres.cl"


Definitivo y en seco. Como en un suicidio prometido.

Junte todas las esperanzas del mundo, las reuní y les di ánimo.

Les hable en su dialecto eterno. Y entendieron la importancia de la hora.

Algunas tiesas y desanimadas, otras flagrantes y desbocadas.

Todas entendieron que era nuestra última oportunidad.

Cuando era chico. Creía en cosas…

Que se junten los insurrectos, los aparecidos, los desahuciados.

Por última vez tomamos carrera y saltaremos al vacío.

Allá vamos con destino de tragedia, los que vivimos mientras tanto.

12/24/2006

Navidad en la obra




12/19/2006

Trémulo

Trémulo, me sorprendí recogiendo sueños chatos, malformados o defectuosos. Desmenuzando paciente los caminos que tomé. Analizando impávido donde pudo estar el error. En que encrucijada debí ir hacia el otro lado.

Me debo pedir perdón, una tregua, algo de clemencia.

Me merezco un poco de paz.

Toda elección implica un renunciamiento. No puedo castigarme por todos los senderos no recorridos. Sino por la pureza o la inspiración para dejarlos de lado.

Alguna vez, presa de la teoría del santo abandono, me deje caer inerte, pesado, feroz.

Otras apelé erudito a la alquimia del razonamiento frío, del riesgo calculado, o de la especulación financiera. Pero quedé despatarrado entre los lirios y las mariposas.

Levante por épocas las banderas de la libertad en el patio del calabozo. Y exploré suicida y peligroso la enorme jungla de la maceta.

Como autómata de Dios besé el cáliz de la salvación cuando me asaltaron los miedos de vieja o de enfermo.

Creí ver al nazareno por entre los vidrios sucios de ese maldito hospital cuando me mintieron alguna esperanza.

Fui profeta de la paz, apólogo de la violencia, reverendo de la fe y limosnero de iglesia.

Convertido, irredento, justiciero, promiscuo, mezquino, voraz, paciente, abyecto,

Humano
Enamorado
Mortal

No hice nada bien.

Solo

Amarte.

12/15/2006

La casa se ahoga de tristeza

La pequeña casa entre los pastizales parece contener un grito ahogado por años.
Gris y desvencijada, aun guarda una dignidad de héroe o de anciano.


Por entre los pajonales indómitos aparecen vestigios de la enorme felicidad de otros tiempos.
Insectos dictatoriales imponen la fuerza de la naturaleza inmutable, hasta en la última hendija de la puerta.


Soy culpable, abyecto, tremendo.

Traicioné tu esencia a mansalva, entre lágrimas negras y olvido corriente.

Aturdido, cada cosa que me rodea desprende palabras y carcajadas.

Todo absolutamente todo, se abraza a su correspondiente recuerdo. Me lo dispara y me raja la cara y el corazón.

La casa que compartimos esta plagada de sueños bobos y huérfanos que bosquejamos para un fututo que ya me atropelló. Un mar de buenas intenciones y sueños de vuelo bajo, se entremezclan en los espacios vacíos.

¡La puta! Me duelen las puertas, la virgen de la entrada, los trastos inertes y hasta cada mancha de humedad.

Debajo del nogal, aún esta la mesa redonda de las mañanas de mate, con hojas pintadas de blanco que parecían volar.

Miro en trance, por minutos eternos cada objeto que recuerdo, tuviste en tus manos. Los huelo, los toco, los idolatro, los froto. Quizás aparezcas detrás de una puerta o a los gritos desde el patio como cuando me sentía inmortal.

La casa se ahoga de tristeza y yo me derrumbo a llorar. Con la esperanza secreta que grites….! Marcelooooooooooo! y me vengas a consolar.

11/24/2006

La voz


Una vez más, tomó posesión de mí. Ya es un trance repetido al que aún no me acostumbro.

La voz, tiene la certeza de la muerte y la calma de los hombres sin conciencia.
Surgen las palabras a borbotones o a dentelladas; a besos o a espada.

Las vomito, las escupo, las desmenuzo quirúrgicamente a las letras desesperadas.

Fluyen al amor:

Karma, mantra, respiro, suspiro tu alma envenenada.
La blando sobre mis huesos despedazados, que claman aullando el espanto del parto
que porto tu rostro tu cara o algunas de tus miradas.


Fluyen al del dolor:


Furibundo, profundo, penoso marasmo tramposo donde reposa el amor.
Conciencia de nada, tormenta tremenda, penosa presencia, tu pecado mayor

Fluyen a la pasión.

Prometo tenerte inmóvil penetratada hasta el hueso
Contengo el respiro, suplico el olvido de todos por favor.
Que nadie nos mueva, distraiga o pervierta.
Quiero morirme eternamente, congelado, pasmado, potente en tu interior.

Fluye al silencio.

11/17/2006

Suicidada II


Se me ocurre que levitabas entre los pacatos y el té.
Estoy seguro que no caminabas, algo manso e indeleble se movía por ti.
Sonrisa de Mona Lisa, manos de faro, tus dedos construyen el infinito. Lo fabrican de la nada.
Tu sexo suicidado, no duda. Mira su sangre y sigue su rumbo.

Te rescato y me matas.
Sistemáticamente te revuelcas en mis restos ignorados por el sol.
No muevas ni un solo músculo.
Ya se que no estás aquí.

Obra Visual: Isabel Caccia.
Caccia Básico: San Francisco, Córdoba, 1975. Artista. Se define como una “artista multimedios”. Integra el Grupo 00, colectivo de artistas dedicado a la reflexión, producción y gestión en torno del arte plástico. Realiza la licenciatura en Pintura en la Universidad Nacional de Còrdoba Entre sus exposiciones individuales se destacan:
Murmullos de piel (2006, Museo de Arte de El Salvador) http://www.youtube.com/watch?v=GWJUiG75OcE
Limen y diamantes. Artificio x naturaleza (2006, Espaciocentro-Arte Contemporáneo, Córdoba), Vitalis (2002, Juana de Arco, Bs As).Mon_miel( 2001, Juan Canavesi arte contemporáneo còrdoba). Este año presentó videos en Hong Kong , expuso en Caja negra/cubo blanco, en Arteba, y fue invitada a la bienal de Santa Fe para desarrollar su proyecto compro tu cancàn corrido pago pintando las uñas que desarrollará también en la Bienal del Fin del Mundo ( 2007). Entre sus colectivas más importantes: cosiendo aires ( bienal de arte del desecho Castellón de la Plana, España) Complementos y artificios en club Playboy de Valencia. El 12 de junio ganó el Primer premio XXVIII Salón Ciudad de Córdoba, con fotografías de su serie “Plantitas de las calles de Córdoba”.


Texto: Marcelo Arbillaga (Gracias Isa por tu generosidad)


11/11/2006

Quiero ser teta.

Los magos prometen transformarme en conejo
Yo prefiero convertirme en teta
Ver el mundo con cara de seno
Y tener nariz de pezón
Comprobar pasmado y duro que soy el centro del universo
Transfundir la vida en leche
Y reclamar erguido la parte del orgasmo que me toca.
Las tetas hicimos el mundo, exijo la redención.
Teta de puta triste, con cancanes y tacón.
Imán de las miradas, estandarte de la pasión.
Teta marmolada de pecosa.
Teta heroica de la liberación.
Definitivamente quiero ser teta
No me pidas explicación.

10/30/2006

Solo

A pesar de los puertos USB y los Googles vertiginosos. De los avatares virtuales de ciudades infinitas, donde volé en perspectiva con brasileñas y suecas…

A pesar de los chats concurridos, y los mensajitos de cumpleaños.
De tus recordatorios sonoros o tus caritas sonrientes…

Estoy irremediablemente solo.

Irrefutablemente apagado.
Inevitablemente desconectado.

Tu nombre aparece y desaparece,


Disponible o no disponible.
Vuelvo enseguida,
Salí a comer
Al teléfono
Ausente
No vuelvo nunca.
Vete a la mierda. Ó a la puta madre que te parió.

¿Lloro bits? Sería rebuscado.
¿Mastico HTMLS? Sería in entendible.
¿Me cago en el teclado? Sería escatológico.

S O L O.
S O L O.
S O L O.
S O L O.
S O L O.

¿Quién atiende los reclamos en el mundo de los 1 y de los 0?
¿Bill Gates estará ocupado?

Si te llega mi cadena de emails, no la abras. Tiene el virus de la soledad en el ciberespacio de los hiperconectados.

¿Si me inmolo en youtube mi video será rankeado?

No se quien vive al lado, pero tengo 100 contactos.

No me conozco ni a mi mismo, pero mi nombre aparece 34.000.000 millones de veces en 0.43 segundos en el buscador más famoso.

Google,
glup ,
sniff,
bye.

10/24/2006

Suicidada


Se me ocurre que levitabas entre los pacatos y el té
Estoy seguro que no caminabas, algo manso e indeleble se movía por ti.
Sonrisa de Mona Lisa, manos de faro, tus dedos construyen el infinito. Lo fabrican de la nada.
Traduzco tu dialecto primitivo a los hombres sin alma, que cada vez somos más.
Peleo tus luchas cotidianas como cruzadas definitivas en tierra de templarios.
Tu sexo suicidado, no duda. Mira su sangre y sigue su rumbo.
Te rescato y me matas.
Sistemáticamente te revuelcas en mis restos ignorados por el sol.
No muevas ni un solo músculo. Ya se que no estás aquí.

10/17/2006

Pajarito Colorido (Homenaje a Atahualpa)


Del fulgor prepotente de su destino de cielo
Mi madre tomo los lirios, y los uso de pañuelo.
Se acaban los sinsabores de esta vida rastrera.
Si se tienen bien puestas una meta y una manera.

Pajarito colorido de un bosque puro de Amaicha.
No te rías del camino y de sus asechanzas.
Un día me perdí, con destino a Santa María
Lloré tranquilo a la vera, y me hiciste compañía.

La cosa es clara y serena, p´al que guste entender.
Nunca se llega a ningún lado si no se piensa en volver.
Un día madre querida, yo te voy a encontrar
A la derecha del padre, y consuelo me vas a dar.

A la vuelta de la vida, un santo me preguntará
Porque nunca dije nada, para que te puedas quedar.
Yo cantaré bajito, con caja y enharinado

Pucha que duro el camino, ya solo me he quedado...

10/16/2006

Almagesto


La astronomía intento en vano, mostrarme la ubicación de tu estrella.
Que busque como poseído, desde aquel 20 de septiembre en Sanlucar de Barrameda a bordo de la Trinidad.
Las velas hinchadas de vientos grises, aserraban la mar oscura, inmutables a nuestro destino de infierno.
Reconozco uno a uno los quejidos de mi nave, que grita por las noches al compás de las mareas.
A veces, en tardes claras, adivino el mástil de La Concepción, capitaneada por Gazpar de Quezada, retorciéndose bravía en la trepada de las olas.
No tengo tiempo de arrepentirme, hombres bestias sedientos de oro, solo le temen a Dios en el mar de Colón.
Montado a lomo del océano, me abstraigo de todo, y te quiero como al agua de río.
Acaricio el astrolabio que apunto a las estrellas cuando imagino saber de vos. Solo espero escapar de la peste.
Es la teoría del santo abandono, creo yo. Estoy seguro. Me comanda a la nada.
Vivo cada instante como el último, y sueño con riquezas y la gloria… No, con gloria y riquezas.
La nave escora a la izquierda, Del Monte dice que es el lastre mal centrado. Yo prefiero creer que a la trinidad le duele el corazón… (Continuara…)

9/20/2006

Ulises


Desde el mismo centro de la isla que somos
agito señales hacia mares desiertos buscando respuestas que no vendrán.

Recorro mis playas, pobladas de caracolas eternas, testigos, quizás,
de otros que me precedieron, y cuyas preguntas en vano, todavía se hamacan en la rompiente.

Por momentos, corro desenfrenado. Por momentos me sumerjo, salvaje e inerte invitando a la mar a que me muestre el camino.

Con la boca salada, recuerdo mis labios heridos de besos y de vos.
¡Qué el millón de fantasmas que llegaron primero Te griten, Dios!, que no me entrego.


Atado al mástil de Ulises, blasfemo tremendo a la tempestad.

Conjuro recuerdos mansos y sabrosos, al reparo de mi fuego, que es luz, y raja la noche.


Ya no hay tiempo de temores, soy uno con el mar. Mis brazos son los tentáculos que te abrazan por ocho y te beso con besos de sal.

Escamas y colores, manta rayas y camarones, y mis ojos de cielo y caballitos de mar,
las nalgas, estrellas marinas y mi corazón de timón.

Lo he escrito tantas veces en las piedras, no puedo vivir sin vos

¡Allá voy precipicio!, Alfonsina tenia razón…No quiero dar pena, reseco en la arena y sin ninguna razón.

9/15/2006

Devoradora


La letra indeleble, de nuestro pacto secreto
me obliga, estoico, a la devoción eterna de tus piernas infinitas.

Estoy condenado a besar hasta la última de tus células y a ignorar tus heridas.

Salto entregado y sin tiempo a tus mares

Caigo miles de metros pesados,

Como dormido pero despierto.

Sin certezas
Sentenciado
Insondable
Alienado

No soporto la abstinencia de vos…aunque irremediablemente me destruyas,

Eso. Me inmolo, suicidado, en nombre de tu vientre.

minuciosamente desgarrado en honor a tu cintura.
Profeta sombría de lo que nunca perdono
Te sigo autista y salvaje hasta que me muerdas y me pares
me desmenuces y me tragues…
Insaciable devoradora, de mi pobre corazón.

9/06/2006

Ensoñación



El dogma de la ensoñación tiene algo de cruel y definitivo Es un arte milenario que conocen unos pocos, que caminan entre nosotros y tienen cara de comunes.
Nunca es resultado de una búsqueda exhaustiva sino de un lento proceso de los que nunca dudan o nunca son amados.

Ya se sabe que es muy difícil que una criatura no reciba amor aunque sea en los primeros minutos de su vida o fruto de una pasión adolescente.
Ya se sabe que la duda es la jactancia de los intelectuales (dicen), o la consecuencia involuntaria de la toma de cualquier decisión de la vida.


Ya estás entendiendo, porqué es tan difícil encontrar en este mundo algún mantra bien cuidado realizado por un fiel exponente de este oficio.

Dicen de los ensoñados, que su existir, impresiona y conmueve. Que son tipos, obviamente, decididos, que arrastran como un huracán o conmueven como una lágrima.
No conocen el amor por eso no odian. No tienen con que comparar el odio.
Los ensoñados construyen de la nada sueños terrenales y complejos tan reales como para tocarlos y tan veloces que no se advierte que están ensoñando.


Se deben juntar mil placeres o varias reencarnaciones de decenas de vidas para sentir lo que un ensoñado en un pequeño momento de trance.

Son capaces, los expertos, de mostrarte una décima de su salvaje placer si te besan o si te hacen el amor. Claro sin amor, porque como te dije, ellos no aman ni odian porque nunca fueron amados.

Hoy realizo este escrito, para dar testimonio de mi don, que sacrifico en tu nombre Rosana. Sin ninguna duda, en honor a mi pasado y con amor, en honor a mi futuro.

Marcelo
…el último de los ensoñados…

8/31/2006

El caminante de Tebas.


Tu poder milenario diseca para siempre las paredes pesadas de la vieja habitación donde nos refugiamos como sobrevivientes de alguna especie de cataclismo.

El frío viseral de la catacumba que es la pieza, nunca fue testigo de una boca como la tuya.

Exhalas a borbotones la fuerza conmovedora que obligó a partir para siempre al caminante de Tebas.

Ni se entera, miserable, la noche profunda que en cada uno de tus dientes, se reflejan, parece, los anillos de saturno.

Cosmos, levitación, infinito, revolución, Andrómeda, sangre, Termópilas, fulgor, madre….

No hay caso, no hay una puta palabra que pueda con tu misterio.

8/27/2006

Masacre en el Edén


(Susurrando). ¿Cómo le explico al viejo que seré? (Ojala). Que palpitabas furibunda, como la primera mujer esencial.
¿Cómo no estrellé la manzana del Edén, contra los ojos desorbitados de la serpiente?
…Y a dentelladas calientes engullí el árbol del paraíso, cuando el creador no entendió, que lloré como un niño…
Y abriste los ojos…

8/18/2006

Canción de cuna para un niño Libanés (Cucú)


Aquí estoy…me ves?… niño libanés…si, el mundo está al revés

Cucú no sabe de guerras, mi nena exorciza a la muerte.
Sus trenzas limpiaron el cielo, de máquinas con barriletes
No dibuja tanques ni minas, solo conoce moños y el alma mía

Aquí estoy…me ves?… niño libanés…si, el mundo está al revés

Ayy mi niño dolido, te cuento un secreto al oído
Cuando todo esto pase, Cucú te va a llevar
A un mundo bonito de cuentos, que juntos van a inventar

Aquí estoy…me ves?… niño libanés…si, el mundo está al revés

De verde y de marrón, con risas y un gran crayón
Dibujarán flores y pajaritos, sus papás y unos niditos
Abra rondas y marionetas y una panzada de morisquetas

Aquí estoy…me ves?… niño libanés…si, el mundo está al revés

De tus ojos nunca más saldrán lagrimitas
Te pido perdón angelito
Esto va a cambiar, te lo juro…algún día

Aquí estoy…me ves?… niño libanés…si, el mundo está al revés

4/19/2006

Colibrí


Necesito que explotes y me conmuevas
Que me revuelvas las tripas como para siempre
Y me liberes como a los muertos de culpas y remordimientos.
Soy tu alfil, veloz, agudo, y ciego de amor batallo en el tablero o en la vida.
Elijo los rojos y los verdes
Elijo la risa y tus orgasmos
Elijo el océano y mi suicidio en perspectiva.
El colibrí batió sus alas por séptima vez en la mañana…
Una vez por la vida…
Una por el mar…
Una por el rojo y otra por el verde.
Una por tu rostro…
Una por tu pubis y otra por mi muerte.

3/16/2006

Los hombres cáscara



La hipótesis a comprobar sería que “todo tiempo pasado fue mejor”.
Una frase “Premium” del catálogo de las abuelas, nos moviliza a bucear en lo profundo del acervo popular para tratar de asignarle la cuota de legitimidad que la expresión se merece.
¿Por qué, casi masivamente se coincide en lo acertado de la sentencia? Si la analizamos, es una clara apología de la desesperanza eterna, puesto que si todo lo pasado fue mejor nada de lo presente o lo futuro podrá superarlo.
Algunos responsabilizan al permanente avance tecnológico, (en todos los tiempos los hubo) sumado a la rotura sistemática de los valores preestablecidos, propia de cada época. Situación que desestabiliza y refiere automáticamente a los momentos de mayor seguridad afectiva y protección psicológica, llámese: La infancia.
En la infancia éramos inmortales, seres eternos y seguros de si mismo que a la hora de la siesta se llevaban el mundo por delante sin pedir permiso y cuya mayor hipótesis de desgracia era quedarnos sin postre a la hora de la cena o que mamá llegase tarde para darnos el besito en la frente de las buenas noches.
Mientras el sol partía la tierra, y las tucuras tronaban en el campito del frente, jugábamos a ser lo que quisiéramos, con el guiño cómplice de los vecinos, y la íntima convicción de que no solo era un juego, en el fondo nos teníamos fe, y todo sería posible.
¿Cómo no adorar esa edad? La edad delicada y compleja, en donde el hombre se nutre suave y despacio de una carga preciosa he indeleble que será vital para sobrevivir en el futuro. Un momento sublime donde abrevamos despacio he inconcientes las máximas ancestrales que defenderán al hombre del futuro de los embates de la vida, lo harán resistentes al dolor o mejor dicho le enseñaran a aprender de él, y a saber que será un compañero de toda la vida, y un maestro de “contrastes” que nos indicará la presencia de remansos y rescoldos del camino.
Hoy hay ejércitos de “hombre hueco” cáscaras de personas afectivas, imposibilitados de resolver frustraciones afectivas, volcados al trabajo permanente o al fracaso sistemático como fórmula evasiva de ocasión.
Los “fetos” emocionales obvio no tienen la culpa, como lisiados en dolorosa rehabilitación deben dar sus primeros pasos afectivos en la edad de los dientes postizos y no de los chupetines.

3/14/2006

La tierra de la desidia


(Enero-2001)
Por inercia y con cierta pesadez , marchamos como boyas por la corriente densa.Los vestigios de país que somos andan a la deriva, una vez más, y enfermos. Probando conjuros mágicos que nunca dan resultado, vivimos de lo que soñamos ser en la tierra de la esperanza eterna.Las elecciones presidenciales son (teóricamente) inminentes, los candidatos recalcitrados hacen equilibrio forzoso entre los estigmas de la vieja política, los intereses empresariales de los ganadores de siempre, y los millones de hambrientos que cada vez son más. Como malabaristas, miden sus discursos de cartón tratando de no caer en la trampa de nombrar lo innombrable en la época de la renovación de pacotilla.La democracia está vaciada de sentido y solo es cáscara hueca. El magnífico sueño de la sociedad igualitaria y autodeterminada nunca fue más allá del tubo de ensayo. Emulando a esos alcohólicos incorregibles que prometen enmendarse una y mil veces, volvemos a desbarrancarnos, autistas y asustados, cada vez más al fondo, e indefensos. Décadas de desidia y desinterés por fin van a matarnos. Miles de argentinos comprometidos y honestos partieron irremediablemente en los años de plomo, o producto de la década infame Menemista, para dejar un país vacío, con un sistema educativo en coma y una crisis moral y de valores que difícilmente se revierta.Nadie planifica nada, y muchos se mueren anónimamente, mirando los techos descascarados de hospitales semiabandonados y enfermeras de piedra a fuerza de golpes y de hambre . Ni el guionista más loco imaginaría el libreto de la vida política que nos toca por éstos días.Tránsfugas redimidos mediáticamente son opciones “potables” para los desesperados que no quieren saber más nada de nada y están hartos de todo.Sin dudas la solución no será una respuesta mística venida del más allá, ni el fruto misterioso del trabajo de “un” iluminado. Será de una tarea metódica y esforzada en un país por fin organizado que mire más allá de mañana por la mañana y tenga la suficiente independencia para privilegiar al menos algunos de sus intereses básicos, indispensables para la continuidad de la vida en estas tierras. Reformular el sistema educativo, generar profesionales para tareas concretas y no para carreras útiles sólo en un país que ya no existe. Un sistema jurídico independiente he interesado en las personas y sus vidas. Y gente honesta , noble y honrada; de esas que solo “la familia”puede formar.La demora no es gratuita, hay inocentes que literalmente “mueren” todos los días en una batalla que nunca quisieron pelear. Quizás lo más triste de la miseria sea acostumbrarse a ella. No será sencillo, pero no hay tarea más lenta que la que no se comienza nunca.

3/13/2006

Corazón Corsario


Tu corazón despiadado va al frente. Corazón corsario. Inmune a la duda y al olvido.
¿De qué país provienes, corazón corsario? ¿De qué madera estás hecho? ¿Por qué la

desidia y la muerte no te inmutan?

Si convirtieron en polvo y estiércol al corazón poeta del poeta y al corazón valiente del

héroe.

Corazón corsario va al frente, convencido, desafiante, sin Dios

Como piedra, como nieve, como padre, como sol.

Corazón corsario, quisiera, tenerte en mi pecho maldito, para que le enseñes a no llorar.

Te han visto comer a dentelladas un remordimiento y un pecado.

Desangrar una pasión temprana, que alguna vez esbozó dolor.

Corazón corsario asesina, distancia, demuele, traspasa, ignora, detiene, diseca, inmuta,

rasga, putea, destruye,… no nota mi amor.

Rompecabezas


Hoy, decidí volver al pasado, saltar al vacío del tiempo en busca de un instante preciso de mi historia. Emular a todos los fantasiosos que me precedieron en la ilusión de regresar a los momentos que nos forjaron en algo como personas. Tratar de juntar como en un rompecabezas, de esos imposibles de armar, las infinitas piezas de una vida, (en este caso la mía). Se me ocurren fotogramas, impregnados quizás con emociones de cada momento. Algunas radiantes he iluminadas, otras oscuras o borrosas. Son miles y al verlas, recuerdos que creía perdidos afloran hasta con el dolor o el estremecimiento originales.
Con inusitada violencia vuela un insulto irrepetible en la cocina de mi casa de Carlos Paz, mamá no comprende como puedo ser tan necio. Desde mi trinchera impune de adolescente pelotudo le disparo palabras como balas que la hieren. Le sangra el alma y se derrama en el plato de arroz con queso y retumba mi nombre en sus labios.
Rápido revuelvo frenético los pedazos de recuerdo, veo imágenes de amigos, nombres, dolores, encuentro uno que me muestra contra el pecho de mi madre. Estamos sentados en el pilar de la entrada de calle Champaquí (Donde he vuelto como peregrino cada tanto a llorar desconsolado) le pregunto desde mis seis años, si algún día se va a morir y me dejará solo. Ella me miente y me mima y me jura que falta muuuuucho tiempo y no le creo, pero me calmo escuchando, como tambores, los latidos de su corazón.

Otra pieza del rompecabezas es oscura, es calma , casi silenciosa solo noto la silueta de una bella nariz de mujer. Está sentada dentro de un placard cerrado. Me adivino frente de ella tomándole sus manos con las mías. Ambos elegimos ese lugar como escondite. En el patio Martín vocifera " No vale decir pica para todos los compa". Me acerco cada vez más, suplico sentir otra vez su aliento, casi la beso. Estoy nervioso, excitado, no veo absolutamente nada, solo ruego que no nos encuentren nunca. ¿Cómo puede enamorarse uno en cinco minutos, en una tarde y para toda la vida? Es delicada, huele a perfume y sin el miedo que imaginaba le pido que me bese, sus labios son frescos, solo los rozo con los míos. Soy feliz, la vida es hermosa. Preparo el beso de novela. El ruido de la puerta me estremece Martín como loco, grita agitado : "Piedra libre para Marcelo y Fabiana".Y lo vuelve a gritar como un perro enceguecido que aún después de muerta revuelca a la presa por el piso.
Las miro al derecho y al revés trato de descifrar la forma de cambiarlas, de borrarles algo o agregárselo. Es inútil, el pasado es como una foto, como una piedra, como una cicatriz.
Encuentro la de despedida, antes de entrar en la colimba. Mamá agita una bandera y salta en la vereda para darme ánimo, como cuando era chico siento vergüenza, por entre los vidrios verdosos y sucios del colectivo le adivino los ojos llorosos por mi inminente ausencia.La vieja del tapado no entiende que sufro, me mira como fastidiada, por los gritos de mi madre. "Suerte soldados" mamà dice como si estuviera alegre.Si pudiera vivirlo de nuevo, bajaría del colectivo de nuevo la abrazaría y me la comería a besos y mandaría la colimba a la reputisimamilconchadelamierdaylapumadrequloremilpario hijos de mil puta milicos culiados y la concha de tu madre y me quedaría afónico de putearlos y me sentaría con ella a tomar una cerveza en la vereda de pasto mirando las estrellas y solo viviendo y solo amándola.Y no esperaría para decirle a Sandra que la amo...y a mi vieja que me perdone...y sería locutor de nuevo...y cerraría despacio las puertas que azoté con ira...y estudiaría convencido...y lo putearia en la cara a Menem...y creería de nuevo...y tendría fe...y volvería antes...y no te lastimaría...y no tendría miedo al ridículo...y te besaría más...y te haría el amor de nuevo...y te acompañaría...y no me quejaría ...y me inmolaría por volver...y que aún estuvieras ahí...Pero se sabe, volver es imposible y esto entre mis manos es solo un rompecabezas.

Fichas




Era un sonido falso y repetido, mecánico, eterno como el que acompaña el sueño cargado después de mucho comer.
Las luces se le ocurren de neón, de estación de servicio en la ruta o de película yanqui clase Z, llena de negros motudos con cadenas de oro gruesas y autos largos y desteñidos.
Pero no, obviamente no. Es Río Cuarto, son las Slots.
Un desfile largo y anónimo ocupa casi toda la hilera de máquinas de la derecha y algunas menos de la izquierda.
En el medio del salón, un rectángulo de las mismas máquinas, aparece coronado por un auto cero kilómetro que alguien se puede ganar si apuesta allí… o si los chanchos vuelan.
Un joven aséptico da la bienvenida al costado de la entrada y se acomoda un chaleco rojo con moñito o corbata.
_ Buenas noches, allí al fondo está la caja donde se canjean las fichas, si no recuerde que cada máquina recibe su billete y le da cambio automáticamente, los asistentes lo guiaran si tiene alguna duda. Dice el recepcionista mecanizado. Pero bien podría haber dicho: _ Joya nunca taxi, o… ¡que te puedo cobrar! o… ¡compralo porque es el último que me queda! o… ¿Humedad en la casa? Nooooooo.
Se sintió inseguro, fuera de lugar, cansado, no… Cansado no, abatido, eso, abatido. Canjeó en la ventanilla del fondo un billete de 50 pesos arrugado, por temor a que la máquina... ¡Qué se yo! Nunca confió en las máquinas.
50 pesos, 50 últimos pesos, 50 podridos pesos fruto de un millón de horas con la cuchara revocando o con la pala zanjeando, sufriendo, soñando… soñando con la agencia de quiniela que se dijo iba a poner cuando “la cosa mejorara”, o la pizzería que, detectó, le falta al barrio y daría un platal.
Su mujer le cree, eso cree él… pero ya no le cree nadie. Los sueños post-mateada que dibujaron juntos, hace años son repetidas historias inverosímiles, fábulas urbanas de gente que se salvó con una idea o con un amigo.
Es pesimista, sabe que va a perder y hace calor de mucha gente junta arriba de una alfombra nueva.
Su máquina es dura, segura, desafiante. El le tiene el respeto que se le tiene a los que saben lo que hacen o a los que no sienten pena.
Cada vez que se planta frente a ella, se convierte en el “elegido” que se salvará aunque sea hasta mañana. Y en efecto la “maquina” no le tiene lástima, no lo perdona, no lo consiente. Le roba una a una las monedas plateadas como alguna vez le robaron la esperanza.
Todavía le retumba en la cabeza el sonido de la última ficha que cayó para siempre. La mira como esperando una explicación o una excusa para contarle a su mujer, que ya las escuchó todas.
De reojo busca a alguien que ganó en la máquina de al lado y marca el lugar para cuando cambie su estrella.
Camino a la salida revisa su bolsillo derecho donde solo está el abono y la llave de su casa.
Hace rato que es de noche, de noche en todo sentido.
Se miente una familia que lo espera y una esposa que lo entiende. Por dos cuadras también jura no jugar más, al menos hasta el domingo de “bochas” con los muchachos de siempre.
_No es tan grave. Dice en vos baja. Total, ya se sabe, mañana puede ser mi día de suerte.

Andamios


Quizás por la muerte del Papa, o solo por la muerte. La catedral respira drama y olvido.
De las paredes rancias cuelgan las luces y los santos como cansados de rezos y plegarias.
Los pasillos permiten adivinar siluetas esquivas en busca de intimidad de rincón en el edificio desvencijado.
Los fieles disputan bocanadas de aire fresco entre los bancos con nombre “In memorian” de los que se fueron para siempre.
Llegó tarde a la misa, pero a tiempo para arrodillarse por primera vez, como entendiendo lo que pasa. Nunca va a la iglesia porque dice que solo van viejos miedosos cerca del fin o gente con tiempo.
Los santos se le ocurren lejanos, indemnes o soberbios. Ellos recogen súplicas desesperadas en la tierra de la desesperanza, dice, y trata de alcanzar en el rezo a la viejita de al lado “campeona del mundo” en chismes y liturgia.
La catedral es un monstruo herido de muerte que agoniza entre los edificios altos e impostergables. Ella recuerda haber colaborado alguna vez comprando un cuadrito con su nombre en una cartulina ajada exhibida al ingreso del templo, entre el mendigo y el agua bendita. Era un metro cuadrado de restauración, le dijeron, para el techo que se viene abajo.
Pero todo sigue igual de húmedo y descascarado como entonces.
Entre los chirridos inescrutables del micrófono entiende que tiene que darle la paz a la viejita campeona del mundo, el “beso” es un rose de cachetes.

_Qué la paz sea contigo. _Y con tu espíritu.

Entre los andamios solos, ora en cuclillas y trata fervientemente de construir el rezo exacto que supere a los que en ese mismo momento se producen en el mundo y sea digno de ser escuchado.
PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS… y hace un esfuerzo sobrehumano buscando perdón y concentración… SANTIFICADO SEA TU NOMBRE, VENGA A NOSOTROS TU REINO, HAGASE TU VOLUNTAD ASI EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO… y lo imagina de un celeste limpio y doloroso como debe ser el cielo de la redención…EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA DANOS HOY… y como fotos piensa con rabia en los muertos de hambre, no de Biafra, sino los de aquí los del “imperio”… Y PERDONA NUESTRAS OFENSAS, ASI COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN… ya entre los tablones eternos de la reconstrucción enfila hacia la luz de la entrada…Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN… a regaña dientes murmura su pecado como exorcizándolo ante quien se cruce…MAS LIBRANOS DEL MAL… gira para mirar por última vez los contornos de la gente con las manos entrelazadas en los primeros bancos del templo…AMEN… Y la luz del sol, como un martillo, le parte la cara mientras cruza a paso acelerado el corazón de la Plaza Roca.

Trenes


Anselmo está emocionado, no ha podido dormir en toda la noche. Varias veces creyó haber visto la luz del amanecer por entre los agujeros del techo o las hendijas de la pared de tablas que mal arregló mil veces. El catre lo conoce y lo acompaña en sus movimientos nerviosos durante la noche interminable. El frió blanco cala los huesos, pero hoy no hay tiempo ni para sentir frío. Es que a las 7 llega el tren y por primera vez en 41 años, Anselmo estará al frente de la formación que a media mañana sale para Villa Mercedes, es todo un desafío el que tiene por delante, por fin podrá acelerar la máquina y esa responsabilidad será toda suya.
El “viejo”, nació en la vía, literalmente nació en la vía. Aún hoy se cuenta como fábula la proeza de Don Carlos Rodríguez, su padre, haciendo varios kilómetros en la zorra para traer a su esposa parturienta a la civilización desde esas tantas excursiones de reparación a la que, cabeza dura, nunca dejó de acompañarlo. Claro, no llegó a tiempo, el pequeño Anselmo vio la luz, (en realidad era de noche), en medio de la pampa, entre Bulnes y Moldes alumbrado por el farol de señales y asistido por una curandera de Sampacho. Con un nacimiento así, su destino estaba marcado. Trabajó casi desde que tiene memoria en la Estación del Andino, primero barriendo el andén, de señalero, boletero y hasta maquinista de reemplazo, solo para arrimar la locomotora hasta el galpón principal del taller de reparaciones.
_Se hizo de abajo, decía el viejo, en los asados. _Si nació en la vía el Anselmo. Y su risa de gigante tronaba en la pasarela de Alberdi.
Anselmo hizo solo hasta el sexto grado, en la escuela San Martín. La señorita Ana decía que si no estudiaba no iba a ser nadie en la vida. Él solo quería manejar un tren.
Su madre murió sin verlo usar por primera vez los pantalones largos. Al tiempo, y dicen que de tristeza, el viejo la siguió para convertir a Anselmo en el hijo de todos.
De joven, apoyaba su oreja en la vía, y ante el asombro de los presentes, era capaz de avisar cuando la formación pasaba por Las Higueras, 16 minutos antes de aparecer por la estación. Los más exagerados dicen que predecía con exactitud si, el que venía, era un tren de carga o de pasajeros.
Su acné y su primer amor, lo tuvo en las tardes tranquilas de febrero en el techo del tanque de agua donde subía para ver hipnotizado el movimiento de la estación. Allí también lloró de cara al cielo, cuando ella le dijo que no podía casarse con alguien que vive en un vagón.
Pero hoy Anselmo tiene su revancha, para esto se preparó toda la vida, no haber hecho el secundario y algunas malas compañías lo alejaron de ser un maquinista precoz y lo relegaron a chofer de ocasión en movimientos cortos.
El maquinista que venía de Córdoba se descompuso feo del corazón y le avisaron que no hay reemplazo, él es por fin, quien llevará la formación hasta Mercedes.
43 vagones. Tres de pasajeros y cuarenta de carga lo esperan coronados por una preciosura diesel de 2000 caballos de fuerza. La conoce de memoria como a todas las máquinas de estos años y podrá morir tranquilo cuando llegue a tierra puntana.
Se vistió de lujo, y con sus únicos zapatos lustrosos como espejo. Se puso colonia, y acomodó la estampita de la virgen de Lujan cerca del corazón, allí donde le dijo una vez su madre que la guardaban los bebes mas lindos del mundo. Cerró la puerta de su vagón con candado como si supiera que emprendía un viaje sin final.
Los metros que lo separaban del andén los recorrió a paso seguro y altivo ante la mirada atónita de los personajes de la estación que de alguna manera subirían con él a la proeza de su vida.
_Toda tuya, le dijo el jefe de la estación y lo palmeó en el hombro. Anselmo lloró de emoción y recordó que la vía fue su cuna.
El silbato del tren paralizó corazones y estremeció la mañana del imperio.En la Plaza Olmos, Anselmo amaneció entre el alcohol y las palomas, como siempre, apurado para conducir su locomotora mientras hace: _chuuuuuuuuuuuuu con la boca y gira atolondrado entre los árboles, los chicos se le ríen y esconden como un juego una estampita de la Virgen de Lujan.

Tu ombligo


Tus pechos son mi mundo.

De ellos como y les hago reverencias por la mañana.

Compendio rosa de lo que importa.

Nos cuidamos entre los tres,

cuidamos nuestras espaldas.

Tu pubis celoso pregunta, en que parte de ti amanezco.

Yo vivo en vos, (le dije en voz baja).

A veces desayuno en tus labios

Descanso sobre tus entrañas,

Mis horas de oficina las paso entre tus orejas.

Tus dientes son mi refugio y tus caderas mis montañas.
Me pregunta si me iré. No no y no,…estoy decidido a morir en tu ombligo.

Le ganaste a la muerte.


Vidrios pesados y turbios me separan de tu cotidianeidad…y a la de todos
Parecido a la muerte, se siente esta realidad de pasillo de hospital, plagados de no y de ojala.

Como muñecos sin culpa, los autómatas del consuelo me dicen que estas viva. Pero las flores que soplabas como nieve en los amaneceres de tormenta no encuentran tu fuerza y tu sonrisa.

Las agujas conducen microbios atenuados que dicen que te salvan. Pero tu aura muerde negra, la sombra de la peste.

A que espero un estallido de luz que limpie los rincones del mundo y esparza heroica el sello indeleble de tu mirada.

A que espero confiado tu redención de justa en este mundo de infectados.

Demostrales en paz y en silencio que conoces el camino de los sanos y como heroína rediminos de todas nuestras dudas.

No nos falles mamá, te estamos esperando. El nene me pegó y me da miedo la oscuridad. Abrigate que hace frió y ya lo vas a entender cuando seas grande.

Te estamos esperando. Para que con delantal y ruleros, salgas a la calle como siempre, alegre y decidida y les digas a los gritos que le ganaste a la muerte.

Baba de tonto.

Transfundo la energía de tu andar pretoriano, en diminutas flores que liban los pájaros negros.

Vomito doblado en el baño suburbano la gran “T” y la tonta “o” del tu “te quiero”, pordiosero y flaco.

Tu “te espero” es un nudo en la garganta

Y el “estuvo bien” quedó pegado por debajo de la mesa, transmutado en chicle viejo, en baba de tonto, o en los tomates colorados de la pizza que esperaba tu “si”.

No hay caso…no te creo nada.

Inercia


Se pospone la tragedia.
Una vez más, se ha corrido el horizonte.
Como renacuajos mansos nos lleva la corriente.
El lecho del río se me ocurre puro y transparente.
Me abandono, ciruja de la vida, con el secreto deseo de que me recojas en tus manos.
El abandono tiene algo de definitivo, de heroico, de natural.
Toneladas de paz me hacen respirar profundo y tranquilo, como cuando se viene un si.
Si hago de poeta: Diría…
Fusil…paz…daga…muerte…penetración…clemencia.
Palabras pesadas con destino de mármol o con destino de prosa.
Pero pobre de mi, poeta de historieta. Me transmuto en mueca de apoplejía deseando que la inercia te avise que aún vivo.


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